El Gobierno Vasco activa la alerta roja por temperaturas muy altas y Osalan propone medidas concretas para prevenir riesgos laborales durante la ola de calor, con instrucciones para horarios, sombra, agua y descansos.

Este jueves 22 de junio Euskadi activa la alerta roja por calor extremo, ante la previsión de un episodio de calor muy intenso que podría afectar a todo el territorio.

El objetivo no es alarmar por alarmar, sino avisar y preparar a la gente, especialmente a las empresas y a quienes trabajan al aire libre o en entornos cerrados que pueden calentarse mucho.

La idea es reducir riesgos para la salud y evitar accidentes por el calor. En la medida en que las temperaturas se disparen, la clave será anticiparse y aplicar las medidas adecuadas.

La respuesta llega desde Osalan, la Agencia Vasca para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que insiste en reforzar la prevención ante el calor en los entornos laborales a través de los Servicios de Prevención.

Es decir, no basta con decir “hace calor”; hay que evaluar cada puesto, cada tarea y cada trabajador para adaptar la protección. Osalan ha enviado a estos servicios un conjunto de indicaciones para que los trabajos que se hagan con calor se gestionen con criterio y se planifiquen las actuaciones necesarias.

Se deben tener en cuenta tanto los factores ligados al propio puesto de trabajo como la vulnerabilidad de cada persona al calor. En la práctica, esto se traduce en un conjunto de medidas que cambian la forma de trabajar durante estas jornadas extremas.

Entre las medidas clave se contempla modificar la organización del trabajo: ajustar horarios para evitar las horas de más calor, reducir la carga y el ritmo de trabajo, hacer rotaciones para no expirar físicamente a nadie y, siempre que sea posible, evitar el trabajo en solitario.

Si hay puestos expuestos de forma permanente al sol, se recomienda instalar toldos u otros sistemas eficaces para generar sombra. Todo ello busca que la exposición al calor sea la mínima posible y que las personas tengan opciones para descansar en condiciones adecuadas.

También se subraya la necesidad de agua fresca y suficientes lugares de descanso: se debe proporcionar agua en abundancia y habilitar zonas frescas, cubiertas o a la sombra para que el personal pueda tomar pausas y recuperarse.

En interiores, se recomienda reducir la temperatura mediante ventilación natural o con ventiladores para evitar que el calor se acumule. Y, muy importante, se debe vigilar y limitar la exposición de quienes son especialmente sensibles al calor, como personas con determinadas condiciones médicas, mayores o con tratamientos que incrementen la tolerancia al calor.

Más información: el Consejo Mensual de Osalan se centra en prevenir los efectos del calor y coordinar estas actuaciones entre los diferentes actores.

El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha publicado estas medidas para orientar a empresas y trabajadores ante una situación que, aunque puntual en cada ola, se está volviendo más frecuente en verano.

La idea es que la prevención no sea un detalle menor, sino una parte integral de cualquier planificación laboral cuando se esperan altas temperaturas.

Contexto y datos históricos: el calor extremo está ganando terreno en los veranos europeos, y Euskadi no es una excepción. Aunque cada ola de calor tiene su propio patrón, la tendencia general es de incremento de temperaturas medias y de mayor duración de olas de calor. En este marco, las recomendaciones de Osalan buscan traducirse en acciones concretas que protejan a las personas trabajadoras sin dejar de lado la productividad y la eficiencia.

En la práctica, la prevención ante el calor implica coordinar entre empresas, servicios de prevención y trabajadores: planificar descansos, ajustar horarios, garantizar hidratación y sombra, y vigilar a los colectivos más vulnerables.

En resumen, la alerta roja no es solo una alarma, es un recordatorio de que el calor puede afectar seriamente a la salud y a la seguridad laboral. Con estas pautas, el Gobierno Vasco y Osalan pretenden que, cuando suban las temperaturas, los trabajadores estén mejor protegidos, que las empresas cuenten con herramientas claras para actuar y que la ciudadanía reciba un mensaje claro: ante el calor extremo, hay que adaptar las prácticas laborales y priorizar la salud y la seguridad por encima de cualquier another objetivo temporal.