Una alianza público-privada impulsa la investigación oncológica en Euskadi, refuerza la capacidad industrial y sitúa a Gipuzkoa como polo de biociencias con una nueva planta de fabricación Fill & Finish para fármacos de alta potencia.

En Euskadi se está gestando un movimiento que mezcla ciencia, industria y ambición: una inversión conjunta que pretende acelerar la investigación oncológica, ampliar la capacidad industrial y convertir a Gipuzkoa en un referente de la biotecnología.

La operación llega con un aporte sólido desde distintas esquinas. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Ciencia e Innovación y Universidades, aporta 24,3 millones de euros desde la línea de coinversiones Innvierte, gestionada por CDTI.

Junto a esa cifra, Kutxa Fundazioa encabeza la ronda con 15 millones, mientras que la participación del Gobierno Vasco y Ekarpen asciende a 10,4 millones y BBK aporta 2 millones, completando un compromiso institucional vasco de 27,5 millones.

La inversión permitirá reforzar el desarrollo de nuevas terapias oncológicas y avanzar en la puesta en marcha de una planta de fabricación Fill & Finish especializada en fármacos de alta potencia, una infraestructura clave para situar a Euskadi en la vanguardia de la biomedicina industrial.

La biotech vasca ONCOMATRYX BIOPHARMA, S.A. ha cerrado una ampliación de capital por unos 58 millones de euros, con el objetivo de evolucionar de empresa de investigación a biofarmacéutica integrada, fortaleciendo tanto su desarrollo clínico como sus capacidades industriales.

La operación cuenta con el respaldo de Innvierte, Kutxa Fundazioa, Gobierno Vasco, Ekarpen, BBK y otros inversores nacionales e internacionales.

Entre las iniciativas estratégicas contempladas se halla la creación de una planta de fabricación Fill & Finish en Gipuzkoa, enfocada a fármacos oncológicos de alta potencia.

Esta infraestructura reforzará la capacidad industrial europea para fabricar biológicos avanzados y contribuirá a la autonomía tecnológica del sector farmacéutico.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de Innvierte del CDTI, aportará 24,3 millones de euros en esta ronda de coinversiones.

Este movimiento se enmarca en el compromiso del Gobierno de España de impulsar la innovación tecnológica para la salud y, con ello, elevar la calidad de vida de la ciudadanía.

Por su parte, Kutxa Fundazioa destinará 15 millones de euros de la ronda de 58 millones. Con esta decisión, la fundación elevará su participación en Oncomatryx de 1,7% a 7,4%, reforzando su misión de impulsar el bienestar social mediante el impulso del desarrollo empresarial y el impacto industrial en Gipuzkoa, según palabras de Eluska Sukia, directora de Inversiones de Kutxa Fundazioa.

El Gobierno Vasco, en colaboración con Ekarpen, aportará 10,4 millones de euros en esta nueva ronda, lo que, según el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, permitirá mantener la participación accionarial de la corporación en alrededor del 17,96%.

Con estas cifras, las instituciones reforzamos el desarrollo de un sector biotecnológico de alta especialización, considerado estratégico para la competitividad y la diversificación del tejido industrial vasco.

Jauregi añadió que esta inversión contribuye a consolidar en Gipuzkoa un polo de innovacif3n en biociencias y tecnologías de alto valor añadido, promoviendo empleo cualificado para las futuras generaciones.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, afirmó que esta operación es un ejemplo del modelo de colaboración público-privada que impulsa el Gobierno de España para fortalecer el sistema de ciencia e innovación.

Apostar por Oncomatryx es apostar por terapias oncológi­cas más avanzadas, por la capacidad industrial en biomedicina y por situar al país a la vanguardia de la biotecnología para la salud y la mejora de la vida de la ciudadanía.

Impacto científico, económico y social. Para Laureano Simón, fundador de Oncomatryx, la ampliación de capital no es sólo una operación financiera, sino la prueba de que la empresa está lista para dar el salto a biofarmacéutica integrada.

El respaldo de inversores institucionales y privados que llevan años apostando por este proyecto facilita avanzar hacia una infraestructura industrial propia, que reforzará la capacidad de Europa para fabricar los fármacos oncológicos del futuro.

Simón explicó que Oncomatryx aborda el cáncer desde una óptica distinta, atacando el microambiente tumoral, una vía terapéutica pionera que abre nuevas posibilidades para tratamientos más efectivos.

A nivel clínico, el fármaco de referencia de Oncomatryx, OMTX705, se encuentra en fase 1B-2A de ensayo en humanos, tras finalizar una primera fase en la que se trataron 100 pacientes en hospitales de España y Estados Unidos, con resultados alentadores y amplia expectativa en el terreno clínico y científico.

La empresa mantiene acuerdos de licencia internacionales con compañías biotecnológicas de Asia y ha recibido reconocimiento de la Unión Europea como proyecto estratégico a través del programa EIC Accelerator, que ha respaldado su desarrollo con 12,5 millones de euros.

Este posicionamiento sitúa a Euskadi en una posición destacada para la investigación y la producción de terapias oncológicas avanzadas, con perspectivas de generar empleo cualificado y atraer actividad industrial de alto valor añadido a la región.

En un marco histórico, el impulso actual se enmarca en décadas de apuesta por diversificar la economía vasca hacia las biociencias, con una red de centros de investigación y financiación que ha buscado crear un ecosistema estable, capaz de atraer talento, investigar y producir a la vez.

Aunque cada hito tiene sus retos, la suma de esfuerzos público-privados en Euskadi demuestra una estrategia deliberada para convertir la región en un referente europeo de la salud y la biotecnología.