Un accidente cerca de una escuela involucró a un coche autónomo de Waymo y ha desatado una revisión regulatoria sobre la seguridad de los vehículos autónomos, con foco en la interacción con peatones y zonas escolares.

Un accidente ocurrido cerca de una escuela en Santa Monica involucró a un vehículo autónomo de Waymo que arrolló a un niño. Según las autoridades, el menor sufrió lesiones leves y recibió atención médica en el lugar. Este incidente ha desencadenado una revisión formal de seguridad por parte de la Administración Nacional de Seguridad en las Carreteras (NHTSA). La agencia no solo busca esclarecer lo ocurrido, sino también entender si el sistema de conducción automatizada de Waymo mostró la cautela necesaria cuando hay peatones y una escuela a corta distancia.

En el informe oficial se indica que el vehículo operaba en modo de conducción autónoma avanzado y que no había un conductor de seguridad dentro del coche en el momento del impacto.

Waymo señaló que coopera con las pesquisas y que no solo informó a la NHTSA el mismo día del suceso, sino que se mantiene comprometida con la mejora de la seguridad vial para todos los usuarios de la vía pública.

La investigación, conducida por la ODI (Office of Defects Investigation) de la NHTSA, pretende analizar si el Sistema de Conducción Automatizada actuó con la debida precaución, especialmente durante las horas de entrada y recogida de alumnos, cuando suele haber mayor presencia de peatones y movimientos de vehículos de apoyo escolar.

Este caso se inscribe en un marco más amplio de supervisión regulatoria de los vehículos autónomos. En 2025, la NHTSA ya había mantenido un historial de evaluaciones sobre Waymo: una revisión preliminar abrió en mayo de 2024 tras reportes de colisiones con objetos y, según los documentos de esa etapa, se evaluaba cómo el software respondía ante situaciones de tráfico y dispositivos de control.

Esa revisión fue cerrada en julio de 2025, dejando clara una dinámica de revisión continua por parte de los reguladores sobre los sistemas autónomos.

En relación con la clasificación de estos vehículos, la marca Waymo se sitúa en la categoría Nivel 4, que describe sistemas capaces de realizar todas las maniobras de conducción en determinadas áreas sin intervención humana, aunque con límites geográficos y operativos; los sistemas de Nivel 4 no están disponibles para consumo general fuera de zonas específicas.

El debate público sobre la seguridad de los coches autónomos se mantiene intenso. Supuestamente, este tipo de incidentes podría acelerar futuras regulaciones y exigir estándares más estrictos para pruebas, reportes de incidentes y límites de operación.

Algunos analistas señalan que los fallos en entornos con alta densidad de peatones, como zonas escolares, requieren una mayor transparencia por parte de las compañías y una coordinación más estrecha con autoridades locales y federales.

En ese marco, la ODI buscará entender no solo si el comportamiento previsto del sistema fue adecuado, sino también cómo respondió ante condiciones reales de tráfico, iluminación y presencia de peatones, así como la interacción con señales de tráfico y dispositivos de control de tráfico cercanos.

Más allá del caso específico, este episodio subraya la necesidad de una evaluación continua de la integración de la movilidad autónoma en ciudades y zonas urbanas densas.

Presuntamente, los resultados de la investigación podrían influir en decisiones sobre límites operativos, protocolos de verificación de software y requisitos de transparencia que afecten a toda la industria.

A la espera de las conclusiones oficiales, el incidente observado en Santa Monica sirve como recordatorio de que, aunque la tecnología avanza, la seguridad de peatones y actores locales continúa siendo una prioridad central para reguladores, fabricantes y operadores de servicios de conducción autónoma.

En términos prácticos, los responsables de Waymo y las autoridades buscarán aclarar si las condiciones ambientales, la velocidad técnica y la interacción con la infraestructura vial se gestionaron de forma adecuada en el momento del accidente.

Este tipo de casos podría marcar un precedente importante para la regulación de sistemas autónomos en áreas escolares y zonas residenciales, y podría influir en futuras decisiones sobre pruebas en la vía pública, estándares de reporte y criterios de aprobación para la operación comercial de vehículos autónomos.