A pesar de la expansión de Obamacare, cinco estados y Washington DC siguen aplicando multas a quienes no tienen seguro médico. Este artículo explica dónde están, cuánto cuestan y si conviene más pagar la multa o contratar un seguro.

Aunque la idea de una sanidad asequible para todos suena bien para muchos, en la práctica en Estados Unidos existen reglas distintas según el estado.

En California, Massachusetts, Nueva Jersey, Rhode Island y Washington, DC, todavía se aplican multas a las personas que no tienen seguro médico, incluso cuando a nivel federal ya no se cobra una penalización por no estar asegurado.

El objetivo de estas sanciones es evitar que las personas que no tienen cobertura acaben pagando menos entre todos, empujando a que haya un sistema de salud más estable para todos.

Pero la realidad es que estas multas pueden pesar mucho en la economía familiar, y en muchos casos superan el coste de un plan básico de seguro.

Las reglas varían de un estado a otro, pero el esquema general es similar: se aplica una penalización al presentar la declaración de la renta, ya sea como una cuota fija por cada adulto o como un porcentaje de los ingresos, y a veces hay un tope máximo que se vincula al precio de un plan básico.

En California, por ejemplo, si alguien no tuvo cobertura durante todo 2025 y no tiene exención, la multa puede ser de 950 dólares por cada adulto o 475 dólares por cada menor, o un 2,5% de los ingresos brutos que superen el umbral de declaración, el que sea más alto.

Si la familia es pareja casada sin cobertura, la sanción puede ascender a 1.900 dólares o más, y para una familia de cuatro con dos dependientes podría llegar a 2.850 dólares o más.

Massachusetts aplica penalizaciones basadas en la renta, con topes que dependen del plan más barato disponible en ConnectorCare o del plan mínimo de bronce del mercado ACA.

Nueva Jersey impone una cuota que depende de ingresos y tamaño de la familia y tiene un tope equivalente a la prima media anual de planes bronce en el estado; el mínimo puede empezar en 695 dólares y subir, con topes que pueden alcanzar varios miles de dólares anuales.

Rhode Island mantiene una cuota fija de 57,92 dólares al mes por cada adulto y 28,96 dólares por cada menor, o el 2,5% de los ingresos modificados por encima del umbral de declaración, lo que sea mayor; el total no puede exceder el coste promedio mensual de un plan bronce de la ACA.

Por su parte, Washington, DC, cobra 795 dólares al mes por cada adulto y 397,50 dólares por cada menor, con un tope de 2.385 dólares por familia o el 2,5% de los ingresos familiares por encima del umbral, lo que sea mayor.

Una pregunta común es si estas multas son más baratas que contratar un seguro. En la práctica, casi siempre no. Aunque la cifra de la multa pueda parecer más baja que pagar una prima de seguro, el coste de un plan básico, incluso un plan “bronze”, suele superar esa multa.

Por ejemplo, en Nueva Jersey una persona podría pagar una cuota mínima de 695 dólares, pero las primas de los planes bronce en zonas de su estado pueden oscilar entre 350 y 1.400 dólares al mes, con un promedio alrededor de 800 dólares mensuales. En ese contexto, pagar el seguro, o al menos cubrirse con un plan básico que cubra atención de urgencias y consultas esenciales, suele resultar más recomendable desde el punto de vista económico y de salud.

¿Y cómo se evita la multa? En estos estados y en DC hay excepciones y vías para evitarla. Las exemptions suelen incluir situaciones de dificultad económica, imposibilidad de pagar el seguro cuando el precio de una prima básica supere un porcentaje concreto de los ingresos del hogar, o lagunas de cobertura muy cortas, entre otras circunstancias.

Si se necesita adquirir un seguro, conviene revisar si existen subsidios estatales que ayuden a reducir el precio de las primas. Más de 20 estados cuentan con su propio mercado de seguros, que en algunos casos ofrece subsidios para compensar la retirada de las subvenciones federales.

Este tema está ligado a la historia de Obamacare (ACA). La idea original era ampliar la cobertura médica para millones de estadounidenses, reduciendo costos a través de subsidios y de un marco regulatorio más amplio.

Durante años, el Congreso debió decidir si mantener, ampliar o recortar esas ayudas. A partir de 2019, el gobierno federal dejó de sancionar a quien no tenga seguro, pero varios estados decidieron mantener su propia penalización para asegurar que las personas se motiven a estar cubiertas.

El debate político continúa, y para 2026 estas reglas siguen vigentes en los cinco estados y DC, con ajustes que pueden depender de cambios presupuestarios y de la situación económica de cada año.

En cualquier caso, es útil entender que buscar cobertura suele ser una opción más beneficiosa que enfrentarse a una multa, tanto por evitar costos a largo plazo como por acceder a atención médica cuando se necesita.

En resumen, si vives en California, Massachusetts, Nueva Jersey, Rhode Island o Washington DC, es probable que debas revisar si ya tienes cobertura y, en caso contrario, valorar seriamente opciones de seguro.

Las multas siguen existiendo, pero el coste de un seguro razonable y la protección que ofrece, especialmente ante emergencias o condiciones crónicas, pueden superar con creces la cuota anual de la sanción.

Para muchas familias, la decisión de asegurarse no es solo cuestión de impuestos, sino de seguridad y tranquilidad ante un gasto médico imprevisto.