Una revisión periodística reconstruye el caso de discrepancias entre peso y precio en carnes de Walmart, con ejemplos numéricos convertidos a euros y contexto histórico.

Una serie de videos en TikTok ha puesto sobre la mesa una controversia que, según los creadores, podría afectar a clientes de Walmart en varias regiones.

El caso se hizo visible cuando un usuario llamado Jimmy Wrigg mostró con detalle discrepancias entre el peso que figura en la etiqueta de ciertos productos cárnicos y el peso real al exhibirse en la balanza cercana.

Supuestamente, las imágenes y el audio de los clips han logrado millones de reproducciones, lo que ha llevado a la cadena a enfrentar preguntas sobre posibles cobros inflados y errores de etiquetado.

En el primer video, grabado en una tienda de Georgia, se observa una pechuga de pollo con una etiqueta que indica 4.66 libras y un precio de 19.20 USD. Al pesar el paquete, la balanza marca 2.37 libras. Si se toma como referencia un precio por libra de 4.12 USD, el costo correcto debería haber sido aproximadamente 9.76 USD, es decir, unos 8.99 EUR al tipo de cambio actual. La diferencia entre el precio de etiqueta y el precio real sería de alrededor de 9.44 USD, o aproximadamente 8.70 EUR, según la tasa de cambio.

En otra entrega del mismo creador, el enfoque se desplaza hacia una 7 unidades de jamón de la marca Kentucky Legend, contenidas en una caja que mostraba 4.93 libras con un valor de 24.55 USD. Al pesarlas, se halló que el peso real era de 1.83 libras y, con el precio por libra indicado, el costo debería haber sido solo 9.11 USD. En euros, eso se traduce en unos 8.38 EUR. La diferencia presentada en la etiqueta supondría un cobro de alrededor de 15.44 USD, es decir, aproximadamente 14.22 EUR si se aplicara la misma conversión. Estas cifras no son simples ocurrencias aisladas, sino ejemplos que el creador cita para sugerir un patrón posible en varias tiendas de la cadena.

La respuesta de las empresas involucradas ha sido, en general, de cautela. En su declaración, Kentucky Legend indicó que el error se limitó a una ventana de cinco minutos en una fecha de producción concreta y que, tras identificar la falla, reforzó sus procesos y salvaguardas para garantizar precios precisos en el futuro.

Walmart, por su parte, afirmó haber retirado de los estantes cualquier producto afectado y ofreció reembolsos a los clientes que pudieron haber sido impactados.

No obstante, la cadena no respondió con detalle a preguntas sobre por qué se produjeron los errores de peso en artículos como pollo y cortes de res, según la información proporcionada por Wrigg.

Estos hechos se insertan en un marco más amplio de debates sobre pesajes y etiquetas. En 2024, Walmart ya afrontó una demanda colectiva que resultó en un acuerdo de 45 millones de dólares por cuestiones relacionadas con pesajes de comestibles y el reflejo de los precios unitarios frente a la etiqueta.

Aunque ese fallo se centraba en otros aspectos, expertos señalan que el caso subraya la importancia de la trazabilidad de los pesos y de cómo los sistemas de etiquetado pueden afectar el precio final de la compra.

Supuestamente, varias entidades reguladoras y especialistas en economía conductual han indicado que la discrepancia entre peso y precio suele originarse por errores de calibración, fallos de software o simples errores humanos, más que por fraude deliberado.

Aun así, las diferencias de casi el doble del peso real, como las mostradas en los videos, suelen superar lo permitido por las normativas de pesos y medidas y deben ser analizadas con seriedad.

Desde el punto de vista técnico, el economista y profesor de una universidad estatal, citado en diferentes análisis, explica que la relación entre fabricante y minorista puede complicar la trazabilidad de un producto preempaquetado.

Si un fabricante suministra mercancía a varios minoristas, un error de etiquetado podría repetirse en distintas cadenas; los procesos de producción pueden depender de líneas automatizadas que, en caso de calibración errónea o de fallos de software, etiquetan miles de unidades con información incorrecta.

Aunque estas explicaciones no descalifican la necesidad de investigaciones independientes, los expertos recuerdan que las leyes permiten solo desviaciones mínimas en el peso y que los consumidores tienen derecho a recibir exactamente lo que pagan.

A nivel práctico, ¿qué deben hacer los consumidores ante estas situaciones? En primer lugar, revisar con atención el peso mostrado en la etiqueta, comparar con el peso real al momento de la compra y guardar el recibo.

Si hay discrepancias, es aconsejable solicitar un reembolso o una corrección de precio y, en caso de dudas sobre la veracidad del peso, recurrir a la oficina de pesos y medidas local o a la entidad reguladora de consumo.

El fenómeno, además de generar inquietud entre consumidores, también plantea preguntas sobre la necesidad de auditorías más estrictas y de una mayor transparencia en las cadenas de suministro y en las etiquetas de los productos cárnicos.

Presuntamente, estos casos podrían estar vinculados a defectos de calibración en equipos de pesaje o a fallos menores de sistemas de etiquetado. Con todo, la experiencia de los últimos años sugiere que los consumidores deben ser especialmente vigilantes cuando se trata de productos por peso, y que las compañías deben reforzar controles para evitar cobros que se alejen de lo que realmente se está comprando.

En un entorno de cambios y demanda de mayor claridad, la exactitud de las balanzas y las etiquetas seguirá siendo un tema central para la confianza del cliente y para la integridad de la experiencia de compra.