Un think tank de Washington propone fijar en 100.000 dólares la cuantía anual de las prestaciones para parejas, para contener un déficit del fondo de jubilación. Este artículo explica cómo funciona la Seguridad Social, quién puede cobrar y qué cambiaría si se aprueba la idea.
Una propuesta de un think tank de Washington ha puesto en la mesa una medida que podría cambiar la jubilación para millones. Sugiere limitar las prestaciones anuales de la Seguridad Social a 100.000 dólares para parejas, como forma de reducir el déficit del Fondo Fiduciario de Jubilación. En tiempos de altos gastos y demografía envejecida, la idea genera debate, pero antes de ir al terreno político, conviene entender qué implicaría para cada persona.
La Seguridad Social se financia con las aportaciones de la nómina: en EE.UU. se descuenta un 6,2% de tus ingresos para la Seguridad Social, por parte del empleado y otros, y ese dinero va a un fondo que paga a quienes se jubilan.
Para tener derecho a la jubilación hay que acumular créditos: se exige al menos 40 créditos, que se consiguen ganando un mínimo cada año. En 2026 cada crédito equivale a 1.890 dólares de ganancias, y se pueden ganar hasta cuatro créditos por año. Si no acumulas los 40 créditos, no podrás reclamar la jubilación, aunque si estás casado podrías tener derecho a un beneficio conyugal basado en el historial de tu cónyuge.
El cálculo de la prestación se basa en los 35 años con mayores ingresos. Si trabajaste menos de 35 años, o si los años de menor ingreso pesan demasiado, tu beneficio puede salir más reducido. Incluso un año sin ingresos puede restar miles de dólares a lo largo de la jubilación. Por eso, muchos trabajadores que anticipan una jubilación con pocos años de historial terminan viendo un cheque más pequeño de lo esperado. En cambio, si mantienes mejores ingresos en los años más recientes, esos años pueden desplazar a los anteriores y elevar tu beneficio final.
En materia de pareja, es posible cobrar un beneficio por cónyuge si tu cónyuge tiene derecho a una prestación. Pero la Seguridad Social solo paga el mayor de los dos beneficios posibles; no puedes combinar ambos. Y no puedes cobrar el beneficio por cónyuge hasta que tu pareja haya iniciado su cobro. Si tu historial es corto y tu beneficio de jubilación es bajo, existe la posibilidad de que el beneficio por cónyuge sea mayor. En ese caso, algunas parejas deciden que uno reclame primero para que el otro pueda demorar su propio cobro y así aumentar el monto futuro. Lo recomendable es hablarlo con tu pareja y, si es posible, consultar a la Administración de la Seguridad Social para confirmar la estrategia.
Si se aprueba una limitación de 100.000 dólares para parejas, el impacto sería mayor para quienes tienen historiales laborales cortos o trabajan menos años. Por contra, podría ayudar a contener un déficit que, según analistas, amenaza el financiamiento a largo plazo del sistema. Esta propuesta llega además en un contexto histórico: la Seguridad Social nació en la Gran Depresión, en 1935, como una red de seguridad para trabajadores y jubilados; desde entonces ha pasado por reformas para adaptarse a una población que envejece y a cambios en la economía.
A pesar de los curvones y ajustes, el objetivo oficial es garantizar que el programa siga existiendo para las próximas generaciones, sin dejar a nadie en la estacada.
En resumen: un tema técnico que afecta a millones, con intereses políticos y familiares de por medio, y que exige evaluar sus costos, sus beneficios y su impacto real en cada caso concreto.