Explicación clara y directa sobre quién puede cobrar los beneficios por cónyuge, cuánto se recibe y cómo influye reclamar temprano o esperar.
La Seguridad Social de Estados Unidos no sólo paga la pensión al trabajador que ha cotizado. También ofrece un apoyo para el cónyuge, por si la persona que trabajó menos o tuvo interrupciones en su carrera no llega a la misma cantidad. Si tu pareja ya está cobrando beneficios, podrías tener derecho a recibir hasta la mitad de esa cantidad, siempre que se cumplan las reglas. Esto puede marcar la diferencia para una familia si uno de los dos depende de esa ayuda para vivir.
Para poder cobrar estos beneficios por cónyuge hay tres condiciones básicas que debes conocer. Primera, el cónyuge que ya reclama debe estar recibiendo sus beneficios en ese momento. Segunda, hace falta haber estado casados al menos un año. Tercera, tú debes tener 62 años o más, o bien estar cuidando a un hijo menor de 16 años o a un hijo con discapacidad que comenzó antes de cumplir los 22.
Si no se cumplen estas tres condiciones al mismo tiempo, no podrás recibir los beneficios por cónyuge. Estas reglas existen para evitar que alguien reciba dinero sin haber pasado por el historial de trabajo o sin una relación de convivencia estable.
Una vez que cumples los requisitos, conviene saber cómo afecta reclamar los beneficios por cónyuge si no esperas a la edad de jubilación completa.
Si decides pedir estos beneficios antes de llegar a la edad de jubilación total, la cantidad que recibes se reduce. En los cálculos oficiales, la reducción inicial para los cónyuges es de 25/36 de 1% al mes durante los primeros 36 meses. Eso equivale a alrededor de un 8,3% menos cada año durante ese periodo. Después de esos 36 meses, cada mes adicional antes de la edad de jubilación se reduce en 5/12 de 1%.
Un ejemplo práctico ayuda a entenderlo. Si la edad de jubilación completa (FRA) para tu caso es 67 años y reclamas los beneficios por cónyuge a los 64, la reducción total suele ser del 25% respecto al monto que tendría si reclamaras a tiempo.
Si, en cambio, reclamas a los 62, la reducción podría subir al 35%. Es decir, reclamar muy pronto implica perder una parte importante de la renta mensual con la que cuentas. Y, a diferencia de otros beneficios, los beneficios por cónyuge no se incrementan si esperas más allá de la edad de jubilación completa. En otras palabras, no hay “crédito por retrasar” para el cónyuge; lo que ganas al retrasarlo para tu propio beneficio no se aplica en el caso del cónyuge.
También hay que recordar que las parejas que pasan por un divorcio pueden tener derecho a estos beneficios. Para los divorciados, se exige haber estado casados al menos 10 años, no haberse vuelto a casar y haber estado divorciados por al menos dos años seguidos (esto último solo si el ex cónyuge es elegible pero no ha reclamado).
En este escenario, la regla de que el cónyuge debe estar recibiendo beneficios para ser elegible no se aplica de la misma manera que para un cónyuge que aún está casado.
Es decir, puedes reclamar el beneficio por cónyuge en determinadas circunstancias, incluso si tu ex no ha reclamado aún, siempre que cumplas los otros requisitos.
En resumen práctico, puedes recibir hasta el 50% del beneficio del cónyuge principal en la edad de jubilación total. No hay aumento si esperas más allá de esa edad. La decisión de reclamar o esperar debe basarse en cuánto dinero necesitas ahora, cuánto podría cambiar si esperas y tu situación personal de vida, como la edad de tu cónyuge y si hay hijos que cuidar.
Planificar bien puede evitar perder dinero a lo largo de los años y, para muchas parejas, decidir cuándo empezar a cobrar es una decisión tan importante como la última decisión de ahorros o inversiones.
Contexto histórico y algo de contexto general: la Seguridad Social de Estados Unidos nació en 1935 para ayudar a jubilados y a familias con menos recursos, como parte de un sistema de protección social que ha ido evolucionando ante cambios demográficos y fiscales.
En generaciones anteriores, la idea de que el cónyuge también tuviera derecho a una parte de esa pensión nació para evitar que una familia cayera en pobreza cuando el trabajador principal no podía seguir cotizando.
Con el tiempo, las reglas se han ido ajustando para reflejar cambios en la estructura de empleo, la esperanza de vida y el coste de la vida. Aunque cada persona tiene una situación distinta, conocer estas reglas te ayuda a tomar decisiones más informadas sobre si reclamar ahora o esperar un poco para maximizar la renta familiar.
No te pierdas el siguiente vídeo de aclarando los beneficios de cónyuge y los ex cónyuges