La FDA abre una revisión de un conservante sintético de larga data (BHA) usado en alimentos procesados, con foco en su seguridad y posibles implicaciones para productos como cereales, galletas y helados.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) anunció este martes una revisión amplia de un conservante sintético de uso prolongado, conocido como BHA, que podría estar presente en una variedad de alimentos procesados.

La revisión forma parte de un programa para reevaluar químicos que llevan décadas en uso en la cadena de suministro alimentaria. Aunque BHA se utiliza como antioxidante para evitar que las grasas y aceites se deterioren, la agencia quiere actualizar la evidencia disponible y evaluar si su uso sigue siendo seguro para la población general, incluido el grupo infantil.\n\nBHA, cuya denominación química es butilhidroxianisol, se añadió a la lista de aditivos permitidos en 1961 y ya había sido catalogado como seguro para consumo general desde 1958.

Su función principal es prolongar la vida útil de productos como cereales, comidas preparadas, galletas, caramelos, helados y algunos productos cárnicos.

Aun cuando su presencia ha disminuido en los últimos años, los reguladores señalan que sigue siendo común en productos orientados a los niños y en envases que están en el mercado de forma continua.\n\nEn este proceso, la FDA solicitó información a fabricantes para entender mejor cómo se usa BHA en alimentos y materiales en contacto con alimentos, y para valorar si las pruebas actuales respaldan su seguridad.

El objetivo es clarificar diferencias entre el uso de BHA y otros antioxidantes, así como revisar si el marco de evaluación de sustancias GRAS (generalmente reconocidas como seguras) necesita más transparencia y mayores salvaguardas.

Este esfuerzo se enmarca en una revisión más amplia de químicos que llevan décadas en circulación y que, según la agencia, requieren una revisión profunda para reforzar la confianza pública en la seguridad alimentaria.\n\nMúltiples voces de la salud han pedido una revisión más rigurosa de BHA, citando estudios en animales que sugieren posibles riesgos. Aunque la evidencia humana no es concluyente, la revisión refleja una mayor prudencia regulatoria y un giro hacia criterios más estrictos de evaluación.

En paralelo, la FDA anunció que también vigilará otros compuestos, como el butylated hydroxytoluene y la azodicarbonamida, aquel químico utilizado en algunos productos de panadería, que ha generado controversia mediática en años recientes.

El objetivo final es aumentar la transparencia de los procesos para las adiciones a los alimentos sin la aprobación previa de la agencia.\n\nPresuntamente, este paso podría tener efectos en el etiquetado y en la oferta de productos en supermercados europeos y estadounidenses. En mercados como España, suele ser frecuente encontrar cereales que contienen BHA; presuntamente, el costo de un paquete típico de cereal con este conservante oscila entre 2,50 y 3,80 euros, dependiendo de la marca y el tamaño del envase.

Si la revisión concluye que el uso de BHA no reúne los estándares modernos, las empresas podrían optar por eliminarlo o sustituirlo por alternativas, lo que, a su vez, podría traducirse en cambios de formato, envases y precios para los consumidores.

A diferencia de otros cambios regulatorios, este proceso podría tardar varios años y requerir coordinación entre agencias de seguridad de alimentos y autoridades europeas para armonizar criterios y evitar distorsiones en el mercado.

Mientras tanto, los consumidores pueden revisar las etiquetas de los productos, favorecer opciones sin conservantes añadidos y seguir de cerca las actualizaciones de la FDA y de los organismos reguladores de la UE para entender posibles cambios en su rutina de compra.