Más de 651 mil botellas de agua fueron retiradas del mercado tras detectarse embotellado en condiciones insalubres. La FDA clasificó el retiro como Clase II y la empresa Valley Springs Artesian Gold está en el foco de la medida.

Una alerta sanitaria reciente confirma un retiro masivo de agua embotellada en Estados Unidos, tras la detección de condiciones insalubres en el proceso de embotellado.

Según un informe de cumplimiento de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), más de 651.148 botellas fueron retiradas del mercado en las últimas semanas. La retirada afecta a diferentes presentaciones de la marca Valley Springs Artesian Gold y se dio luego de constatar irregularidades durante la producción.

Valley Springs Artesian Gold, una empresa con sede en Wisconsin, anunció la retirada de 651.148 botellas en varios formatos, incluyendo presentaciones de 1 galón y 2,5 galones. También se contemplaron envases para infantes y para mascotas, como las variantes infantiles y Daisy's Doggy Water, entre otras. El motivo oficial es que las condiciones observadas en la planta de embotellado indicaban posibles riesgos para la seguridad sanitaria, de modo que la empresa decidió retirar los lotes afectados para proteger a los consumidores.

El 26 de febrero, la FDA clasificó el retiro como Clase II, un estatus que, según la agencia, indica que la exposición al producto podría causar efectos adversos temporales o reversibles.

Esta clasificación es común en retiros en los que no se detecta un daño grave inmediato, pero sí la necesidad de acciones para evitar posibles riesgos para la salud pública.

En ese marco, la FDA subraya la importancia de seguir las indicaciones de retirada y de consultar a las autoridades en caso de dudas.

Qué deben hacer los consumidores que poseen estas botellas: dejar de usar el producto de inmediato, y ponerse en contacto con el minorista para obtener información sobre reembolsos, reemplazos o medidas de devolución.

Es recomendado conservar cualquier recibo de compra y mantener los envases hasta recibir instrucciones claras de la marca o del punto de venta. Además, se sugiere desechar el agua de acuerdo con las normativas locales de recogida de residuos cuando no haya opción de reemplazo inmediato.

A nivel de contexto, este tipo de retiros, aunque serenos en comparación con incidentes de mayor magnitud, resaltan la vigilancia continua de la seguridad en la cadena de suministro de bebidas y la responsabilidad de las empresas para garantizar la inocuidad de sus productos.

La FDA mantiene un registro de estos avisos y coordina con los fabricantes para que se realicen las retiradas de forma ordenada y eficiente, minimizando el impacto para los consumidores y los comercios.

Históricamente, estas medidas se han utilizado para evitar que productos con defectos de fabricación o contaminación lleguen a los consumidores finales.

En el caso de Valley Springs Artesian Gold, la empresa ha mantenido que está trabajando para resolver las irregularidades identificadas y para aclarar cualquier duda de los clientes a través de sus canales oficiales.

Hasta el cierre de esta edición, la editorial contactó a la empresa para obtener un comentario, pero no se recibió respuesta.

En términos económicos, supuestamente el costo de la retirada podría verse reflejado en un valor cercano a cientos de miles de euros si se toma como referencia un precio promedio de 1 USD por botella.

Convertido a euros, ese escenario consideraría alrededor de 0,92 EUR por unidad, lo que situaría el costo de retirada en un rango cercano a 599.000 EUR. Este cálculo es puramente orientativo y depende del precio real de venta, el volumen de stock y los acuerdos de reembolso con minoristas. Los analistas señalan que, aunque el monto no parece extraordinario a nivel corporativo, la noticia sí podría generar una revisión más rigurosa de las prácticas de embotellado y de las cadenas de suministro de aguas embotelladas en el país.

En síntesis, la noticia subraya la importancia de la vigilancia sanitaria y la transparencia de las empresas ante incidentes que, aunque no siempre impliquen daños graves, sí requieren respuestas claras para proteger a los consumidores y mantener la confianza en el sector de bebidas embotelladas.