Una mirada a la oleada de cierres anunciados para 2026 en grandes cadenas minoristas y al relevo en la dirección de Walmart, en un giro que podría redefinir el panorama del comercio en Estados Unidos.
La primera semana de 2026 trae consigo una serie de movimientos que ya se anticipaban en los meses previos y que podrían marcar un punto de inflexión para el comercio minorista en Estados Unidos.
En paralelo a un ajuste estratégico de varias cadenas, Walmart anunció que su consejero delegado, Doug McMillon, se retirará en febrero y que el relevo para la sede en Estados Unidos quedará en manos de un nuevo líder.
Este cambio de mando llega en un contexto de transformaciones profundas para el mayor minorista del mundo, que ha atravesado años de reorganización de tiendas, inversión en logística y una mayor apuesta por tiendas que funcionen como centros para recogida y servicios digitales.
La cobertura de USA TODAY sintetiza una lista de empresas que, supuestamente, están cerrando ubicaciones a lo largo de 2026, citando motivos como rendimiento inferior, costes operativos y ajustes ante un entorno de tarifas y competitividad.
Entre las cadenas mencionadas figuran Kroger, Walgreens y Big Lots, que, según el reporte, planean cerrar un número significativo de tiendas en distintas regiones.
En el caso de Macy’s, la compañía habría planteado un programa de cierres que podría rondar un volumen importante de locales, con un objetivo de reconfigurar su presencia en mercados clave.
Además, se señalan cierres de menores dimensiones en otros formatos de venta minorista: JCPenney anunció la clausura de una tienda en California en febrero de 2026, mientras Saks Off 5th proyecta cerrar varias sucursales en distintas ciudades a partir de enero de 2026.
Yankee Candle confirmó la continuidad de su plan de cierre de alrededor de 20 tiendas en Estados Unidos y Canadá durante 2026. Orvis comunicó que cerrará 31 tiendas antes de abril de 2026 y REI ha señalado la salida de tres ubicaciones a lo largo del año. En conjunto, estas medidas dibujan un mapa de reconfiguración que, según analistas, podría responder a una combinación de márgenes reducidos, cambios en los hábitos de consumo y la mayor adopción de compras en línea.
La lista de cierres llega en un momento en que el comercio minorista estadounidense continúa enfrentando un entorno de tarifas, cambios en políticas comerciales y una demanda que se desplaza hacia experiencias más compatibles con plataformas digitales.
Presuntamente, estas realineaciones podrían implicar costos de transición para las cadenas afectadas y, a corto plazo, ajustes en precios y en la estructura de costos para minoristas y proveedores.
En términos macroeconómicos, algunos especialistas señalan que, si estas tendencias se consolidan, podrían verse efectos en precios finales para los consumidores y en la dinámica laboral de las áreas comerciales donde se concentran estas tiendas.
A nivel histórico, este fenómeno se inscribe en una tradición reciente de ajustes del retail en Estados Unidos: tras la expansión de grandes formatos y la llegada de la compra en línea, varias cadenas han recurrido a cierres selectivos para optimizar sus carteras de tiendas.
Durante la última década se han visto movimientos similares en momentos de tensión entre costes operativos y demanda regional, con diferentes ritmos de adaptación según el sector y el formato.
En algunos casos, la salida de locales deviene en un reacomodo estratégico que prioriza ubicaciones con mayor tráfico y mayor rendimiento, mientras que otros mercados han priorizado la inversión en canales digitales para compensar la menor presencia física.
Desde el punto de vista europeo, los analistas señalan que el debate sobre cierres y reestructuración de retail no es ajeno a la región. Aunque la situación de cada país es particular, la tendencia de combinar tiendas físicas selectivas con una robusta plataforma online ha ganado terreno en varios mercados, con efectos mixtos en empleo, inversiones y precios.
Sobre el tema de costos, y para aportar una visión en euros al lector, supuestamente las reducciones de presencia física podrían generar, en un escenario conservador, impactos significativos en el capital de las empresas afectadas.
Presuntamente, las estimaciones para el corto plazo indicarían que los costos de transición y optimización podrían traducirse en ahorros o pérdidas de millones de euros, dependiendo de la estructura de cada compañía y del grado de conversión de ventas a través de canales digitales.
En cualquier caso, estas cifras son estimaciones y, como tal, deben interpretarse con cautela.
En suma, 2026 emerge como un año de ajustes profundos para el comercio minorista en Estados Unidos, con un cambio de liderazgo en Walmart que podría simbolizar, para muchos observadores, el inicio de una nueva era de consolidación y redefinición de estrategias.
A la vez, la lista de cierres anunciados por varias cadenas apunta a una reconfiguración del mapa minorista, que podría tener efectos en precios, empleo y experiencia de compra en los próximos años.
Supuestamente, la velocidad de adopción de nuevas tecnologías y la respuesta de los consumidores serán determinantes para entender hasta dónde llegará este proceso de ajuste.