Análisis de cómo los cambios fiscales impulsados por la administración se vinculan a una temporada de declaración 2026 potencialmente más compleja, con enfoque en ganadores, perdedores y medidas para prepararse.
Washington — Un análisis sobre los ganadores y perdedores de la llamada gran ley hermosa de impuestos sugiere que la temporada de declaración de 2026 podría ser más estresante que la de 2025.
Según la National Taxpayer Advocate, el IRS está operando con menos personal que el año pasado y la implementación de más de 100 cambios fiscales añade complejidad al proceso.
Entre las medidas, presuntamente destacan deducciones ampliadas para propinas y horas extra, una deducción para intereses de préstamos automotrices, un aumento del tope de la deducción por impuestos estatales y locales (SALT) y una deducción adicional para personas mayores.
También se habla de la introducción de cuentas para bebés, una medida que presuntamente busca ampliar beneficios para familias con hijos.
Para muchos contribuyentes, estas modificaciones serían en su mayoría favorables, pero presentan reglas de elegibilidad complejas, umbrales de ingreso y fases que podrían ser difíciles de entender y de administrar para la IRS.
Presuntamente, además, estas reglas pueden generar preguntas y errores en las declaraciones, lo que aumentaría la necesidad de asesoría profesional durante la temporada.
La combinación de recortes de personal y cambios fiscales tiende a generar más errores y correspondencia entre contribuyentes y la autoridad tributaria, presuntamente, según el informe anual.
Eso podría traducirse en más tiempo dedicado por parte de los usuarios a gestionar dudas, correcciones y posibles aclaraciones en sus formularios.
Otro eje clave es el tema de los reembolsos. Supuestamente, la mayoría de los reembolsos se emitirán en menos de 21 días cuando se presente electrónicamente y se elija depósito directo. No obstante, existe preocupación por la posible falta de asistencia ante la reducción de personal y por cambios en los formularios que podrían complicar el proceso para ciertos grupos de contribuyentes.
Para ilustrar el impacto económico de estas dinámicas, consideremos un ejemplo práctico: si un contribuyente recibe un reembolso de 2.000 USD, eso equivaldría aproximadamente a 1.840 EUR, usando un tipo de cambio aproximado de 1 USD = 0,92 EUR. Esta conversión sirve para entender, de forma muy general, el alcance de posibles ahorros o devoluciones al cambiarse a métodos de pago en euros, aunque el valor exacto dependerá de la tasa de cambio vigente en el momento de la transacción.
Qué hacer para prepararse. Si usas software de impuestos, configura el depósito directo como método de reembolso y verifica con detenimiento el número de cuenta y la ruta. Si trabajas con un preparador, indica claramente que quieres depósito directo y comparte la información bancaria necesaria. Si vas a presentar en papel, marca la opción de depósito directo y revisa que todos los datos sean correctos antes de entregar.
En un marco más amplio, la historia de 2026 podría marcar un punto de inflexión: cambios fiscales que, en conjunto, buscan ampliar beneficios para algunos segmentos, pero que exigen una mayor revisión de elegibilidad, cumplimiento y herramientas tecnológicas para evitar errores.
Se espera que la conversación pública y las guías oficiales sigan evolucionando a medida que se acerque la temporada de declaraciones, lo que obligará a contribuyentes y profesionales a mantenerse informados y preparados para adaptarse a un entorno fiscal más complejo.