La inflación modera su ritmo, pero los precios acumulados son un 20% más altos que en 2021. Descubre las causas y cómo afecta a tu día a día.
Los titulares económicos repiten que la inflación se está moderando, pero tú vas al súper y la cesta de la compra sigue más cara que nunca. ¿Cómo es posible? La explicación es que la inflación mide la tasa de variación, no el nivel de precios. Es decir, los precios han subido tanto en los últimos años que, aunque ahora suban más despacio, siguen siendo mucho más altos que antes. En España, los precios han subido más de un 20% desde 2021. Una barra de pan que costaba 0,80 euros ahora vale 1,10; un litro de leche, 0,95 euros frente a los 0,75 de hace tres años. Y lo peor es que no se espera que bajen.
Esta situación tiene nombres y apellidos. Ana, una jubilada de Valladolid, cuenta que su pensión ha subido un 8% en dos años, pero la comida ha subido un 25%. "He tenido que dejar de comprar carne roja y ahora solo como pollo y huevos", dice. Como ella, muchos pensionistas están viendo cómo su poder adquisitivo se reduce mes a mes.
El origen de esta crisis está en la combinación de varios factores. La pandemia provocó que los bancos centrales inyectaran dinero a espuertas para salvar la economía, lo que generó inflación. Luego vino la guerra de Ucrania, que disparó el precio de la energía y los alimentos. Pero también hay causas domésticas: en España, la dependencia del gas natural y una política energética errática han hecho que la luz y el gas se hayan encarecido un 60% en dos años.
Y el gobierno, en lugar de bajar impuestos, los ha subido, encareciendo aún más la vida.
Para colmo, muchas empresas han aprovechado para aumentar sus márgenes de beneficio, un fenómeno conocido como 'inflación de codicia'. El gobierno lo ha denunciado pero ha hecho poco por controlarlo. Mientras, los salarios no suben al mismo ritmo, y el poder de compra de los españoles se desploma.
Historias como las de Carlos, un joven de 28 años que trabaja en una tienda de ropa en Madrid, son comunes. "Antes salía tres veces por semana, ahora una vez al mes. Y para ahorrar, he vuelto a casa de mis padres", explica. Su sueldo de 1.200 euros apenas le da para pagar el alquiler (600 euros) y la comida. "No puedo ahorrar para nada", se queja.
La situación es tan grave que muchos economistas comparan esta crisis con la de 2008. Pero hay una diferencia clave: entonces los precios bajaron por la recesión; ahora, la economía crece pero los precios no dejan de subir. Esto es lo que se llama 'estanflación', un escenario temido. Además, la inflación acumulada desde 2021 es comparable a la de los años 70, cuando la crisis del petróleo disparó los precios. Entonces, como ahora, las políticas monetarias expansivas y los conflictos geopolíticos fueron los detonantes.
Pero también hay esperanza. Algunos expertos creen que si el gobierno controla el gasto y no aumenta los impuestos, la inflación podría seguir bajando. Sin embargo, la experiencia de otros países sugiere que los precios nunca vuelven a los niveles anteriores a la crisis. Así que lo mejor es prepararse: ajustar el presupuesto, buscar ofertas y, sobre todo, exigir a los políticos medidas serias, no parches.
Porque mientras tanto, millones de españoles siguen viendo cómo su dinero vale cada vez menos. Y la cuesta de enero, que empezó en 2021, no tiene visos de terminar.