Las estafas amorosas crecen en Estados Unidos, con pérdidas que alcanzan miles de millones de euros y un entramado de estafadores que opera de forma cada vez más estructurada, advierten autoridades y analistas.

Las estafas románticas están en plena expansión en Estados Unidos, y el costo para las víctimas se ha convertido en una preocupación de amplio alcance.

Según un análisis global basado en encuestas a más de 10.000 adultos, los estadounidenses reciben mensajes y llamadas engañosas con mayor frecuencia que personas de otros países.

Lo que queda claro, en términos prácticos, es que los estafadores han afianzado un repertorio más elaborado para capturar la confianza de sus víctimas.

El guion suele variar según la edad y el género de la persona, y esa personalización facilita que las personas caigan en las trampas sin percibir el peligro inmediato.

En algunos casos, incluso se juega con identidades de celebridades para aumentar la credibilidad de la historia, una táctica que supuestamente ha generado pérdidas sorprendentes entre quienes no dudan de la verosimilitud de la conversación.

En el tercer trimestre de 2025, la pérdida media reportada por las víctimas de estafas románticas fue de aproximadamente 2.041 euros. Este dato, procedente de un recuento detallado de casos, subraya que incluso las cifras moderadas pueden sumarse de forma significativa cuando se agrupan a lo largo de meses.

Durante ese mismo periodo, poco más de 11.200 personas informaron pérdidas, lo que refleja la magnitud del fenómeno a nivel granular pese a los esfuerzos de vigilancia y educación financiera.

Además, el trimestre analizado dejó atrás una cifra agregada de pérdidas que supera los 366 millones de euros, un monto que evidencia la capacidad de los criminales para sostener esquemas que, a la larga, afectan la economía personal de muchas familias.

En nueve meses de 2025, las pérdidas totales reportadas a través de redes de denuncia ascendieron a aproximadamente 1,07 mil millones de euros, una cantidad que revela la estatura del problema cuando se observa a lo largo de un periodo mayor.

El universo de las estafas románticas no es casual. Expertos como Richard Graham, de Moody’s, señalan que se trata de una actividad organizada en la que equipos dedicados gestionan guiones y flujos de interacción para convertir el interés emocional en una vía de extracción de dinero.

Las redes de fraude, presuntamente, emplean centros de operación que podrían estar ubicados fuera de las fronteras del país, con ejemplos citados de ubicaciones en el extranjero que permiten a estos grupos mantener su estructura y ampliar su alcance.

Entre las tácticas empleadas figuran mensajes que parece que surgen de forma casual, como si fuese un simple recordatorio para confirmar un encuentro, y la promesa de ayuda para un supuesto visitante en apuros.

A partir de ahí, los estafadores van escalando, piden dinero para viajes, facturas falsas o inversiones en criptomonedas y, con frecuencia, recurren a métodos poco transparentes para justificar la retirada de fondos.

En algunos casos, se llega a pedir pagos mediante tarjetas de regalo o transferencias para acelerar el “aproximamiento” de la relación, una estrategia que se ha mantenido activa en los últimos años y que, según analistas, muestra una progresión hacia técnicas cada vez más sofisticadas.

Las autoridades y los organismo de protección del consumidor han visto descargas significativas de reportes: en 2024, la FTC reportó alrededor de 55.604 denuncias vinculadas a estafas románticas durante los primeros nueve meses, y a lo largo de 2025 se ha registrado un crecimiento en la frecuencia de estos reportes, con un fuerte incremento de pérdidas en periodos cortos.

En nueve meses de 2025, la suma de pérdidas reportadas por los consumidores alcanzó aproximadamente 1.16 mil millones de dólares; si se traduce a euros al tipo de cambio vigente, ese monto se sitúa en torno a 1,07 mil millones de euros.

El perfil de las víctimas es diverso, aunque los adultos mayores son particularmente vulnerables cuando disponen de ahorros más robustos y menos experiencia con ciertos tipos de estafas.

En 2024, las pérdidas atribuidas a adultos de 60 años o más alcanzaron cifras cercanas a 2.4 mil millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a 2.21 mil millones de euros al tipo de cambio actual. Estas cifras subrayan la necesidad de campañas de educación financiera y de alerta temprana para evitar que cualquier persona caiga en una trampa emocional que luego derive en pérdidas sustanciales.

En la práctica, la defensa empieza por la verificación de la identidad y la cautela ante promesas extraordinarias. Las autoridades recomiendan, entre otras medidas, realizar búsquedas inversas de imágenes para comprobar si las fotos utilizadas en perfiles son de personas reales o si han sido sustraídas de otras cuentas.

También es fundamental evitar compartir información sensible como datos bancarios o identificadores gubernamentales y, ante cualquier indicio de presión para entregar dinero, cortar la comunicación y acudir a entidades financieras para confirmar la legitimidad de las solicitudes.

A fin de reducir riesgos, expertos aconsejan mantener un enfoque crítico ante mensajes que solicitan desembolsos para supuestos gastos de viaje, inversiones o pagos urgentes de personas que supuestamente necesitan ayuda.

En caso de duda, se recomienda reportar el incidente a las autoridades competentes y a plataformas de protección al consumidor.

En el plano tecnológico, se advierte que las estafas pueden apoyarse en inteligencia artificial para generar voces, imágenes y textos cada vez más convincentes.

Si bien este fenómeno ha existido desde hace años, su presencia creciente obliga a las personas a reforzar la verificación de identidades y la desconfianza ante narrativas que buscan moverlas emocionalmente.

En síntesis, las estafas románticas siguen evolucionando y ganando terreno, no solo por las cifras que registran sino por la complejidad de sus esquemas.

Las autoridades insisten en que la prevención es más eficaz que la sanción y que la educación cívica y financiera de la población es la mejor defensa para evitar que el amor convertido en negocio termine en pérdidas irreparables.

Si alguien detecta comportamientos sospechosos, lo prudente es detenerse, revisar la fuente de la información y recurrir a los canales oficiales para obtener ayuda y orientación.