Análisis de las principales modificaciones en las tasas y reglas de impuestos estatales para 2025, qué estados redujeron sus gravámenes, cuáles no conforman con las normas federales y qué podría implicar para contribuyentes y empresas.
Para 2025, la escena de impuestos estatales en Estados Unidos vive un momento de reajuste. Aunque la mayoría de los contribuyentes debe presentar una declaración de impuestos a nivel estatal, existen excepciones y particularidades que varían entre estados.
En un marco de diálogo entre reformas federales y políticas locales, varios estados han decidido reducir sus tasas de ingresos o simplificar sus tramos, con el objetivo de aligerar la carga fiscal y, al mismo tiempo, atraer inversión y trabajadores.
Este fenómeno se mueve dentro del paraguas de la reforma fiscal federal de 2017 y de ajustes posteriores que han puesto a prueba la coherencia entre normas estatales y federales para millones de contribuyentes.
Hay estados que no imponen impuesto sobre la renta personal. En esa lista figuran Alaska, Florida, Nevada, New Hampshire, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Washington y Wyoming. En estas jurisdicciones, los residentes no deben calcular ni pagar una cuota de ingresos a nivel estatal, lo que simplifica la planificación fiscal de quienes allí residen.
En 2025, nueve estados decidieron reducir sus tasas de impuesto sobre la renta o reformularon sus estructuras para hacerlas más simples. Indiana redujo su tasa a 3% para el año fiscal 2025, bajando desde 3,05% en 2024, con una proyección de 2,95% para 2026. Iowa adoptó una tasa plana de 3,8%, dejando atrás tramos que llegaban a 5,7% en 2024. Luisiana pasó a una tasa plana de 3% desde un rango anterior entre 1,85% y 4,25%. Mississippi dejó un umbral de 10.000 USD para aplicar una tasa de 4,4% a todo ese tramo, frente a 4,7% en 2024, y se prevé que baje a 4,0% en 2026. Missouri redujo su tasa marginal superior a 4,7% desde 4,8%. Nebraska recortó su tasa marginal superior a 5,2% desde 5,84%. New Mexico añadió nuevas franjas y llevó la tasa más baja a 1,5% desde 1,7%. Carolina del Norte dejó la tasa plana en 4,25% y, para 2026, planea 3,99%. West Virginia, por su parte, ajustó sus tramos a un rango de 2,22% a 4,82%, frente a 2,36%–5,12% en 2024.
Presuntamente, estos cambios responden a intentos de alinear las cargas fiscales con objetivos económicos estatales y, en algunos casos, a la búsqueda de mayor competitividad frente a otras jurisdicciones.
Su impacto real dependerá de factores como el crecimiento económico local, la base de contribuyentes y la interacción con deducciones y créditos federales.
Por otro lado, hay estados que no se conforman por completo con las nuevas leyes federales. California, por ejemplo, no reconoce ciertas cuentas de Trump como cuentas de retiro diferidas, y sus reglas pueden hacer que algunos rendimientos se impongan anualmente en el estado.
Además, se señala que las contribuciones del empleador son ingreso gravable en California, y que solo la cantidad inicial de 1.000 USD destinada a iniciar la cuenta podría quedar excluida. Colorado ha rechazado algunas medidas de exención, optando por incluir una línea adicional en su formulario para el «Exceso de deducción federal por horas extra».
Nueva York seguiría gravando propinas y horas extra, añadiendo códigos para el «reporte de ingreso exento de propinas» y el «reporte de horas extra exentas» en su IT-225.
Illinois mantiene la postura de no adoptar la exención de horas extra y propinas y podría actualizar el Schedule M para exigir ajustes por ingresos exentos a nivel federal.
Maine rechazó la deducción adicional para mayores y deducciones por intereses de préstamos para autos, además de otros ajustes por propinas y horas extra.
En el caso de la capital, Washington, DC propuso un frenazo a un intento de desvincular partes de su código fiscal de cambios federales, pero el Congreso intervino para revertir esa medida, lo que significa que el código fiscal de DC tendería a conformarse con las reglas federales; la Oficina de Finanzas de DC advirtió que la temporada de declaraciones podría verse afectada.
¿Quién debe presentar una declaración de impuestos estatales? En general, si un estado tiene impuesto sobre la renta, hay dos escenarios: ser residente del estado o no ser residente pero obtener ingresos allí (por ejemplo, alquiler de una segunda vivienda, un profesional que trabaja en varios estados, etc.). En cada caso, es probable que se exija presentar una declaración y pagar impuestos sobre la renta obtenida en ese estado. Además, es común que se otorgue un crédito por impuestos pagados a otro estado para evitar la doble imposición.
¿Se realizan auditorías estatales? Sí. Los estados cuentan con mecanismos para auditar a los contribuyentes, similar a la autoridad federal. Dado que las reglas varían entre estados, es crucial conocer las normas locales para evitar errores de declaración, deducciones excesivas, o formularios incompletos que suelen disparar revisiones.
¿Una auditoría estatal implica automáticamente una auditoría federal? No necesariamente, pero es posible que exista comunicación entre agencias estatales y la IRS para cotejar información.
¿Cuáles son las fechas de vencimiento? En general, la mayoría de los estados siguen guías federales y la fecha típica es el 15 de abril. Sin embargo, algunos estados pueden fijar plazos diferentes o introducir excepciones en caso de desastres u otros factores. En los estados sin impuesto sobre la renta, no hay una fecha de vencimiento de la declaración de ese tipo.
Históricamente, estos movimientos se enmarcan en una dinámica más amplia. La configuración fiscal de cada estado responde tanto a las decisiones federales como a la coyuntura regional. Supuestamente, algunos legisladores valoran que las reducciones de impuestos podrían generar resultados mixtos: menor presión sobre la economía local, pero posibles efectos en ingresos estatales y en servicios públicos.
Por eso, los cambios pueden ser más visibles en áreas urbanas, donde la recaudación depende de una base de contribuyentes más amplia y de sectores como servicios, manufactura y tecnología.
A modo de contexto adicional, existen referencias históricas a políticas fiscales que han evolucionado a partir de reformas federales y cambios en créditos y deducciones.
Por ejemplo, la conversación sobre deducciones para adultos mayores, o la no imposición de impuestos sobre horas extra y propinas, ha generado debates sobre equidad y simplicidad administrativa.
En un plano práctico, para un contribuyente medio, entender qué impuestos debe pagar, dónde hacerlo y cuándo vence, sigue siendo un tema que exige revisar cada año las reglas de su estado de residencia y, si aplica, de los estados en los que obtuvo ingresos.
En síntesis, 2025 trae una mezcla de reducciones fiscales, ajustes en la conformidad con leyes federales y un recordatorio claro de que las obligaciones estatales pueden variar significativamente de un estado a otro.
Si bien algunas jurisdicciones simplifican su sistema, otras insisten en mantener o ampliar ciertas reglas para sostener servicios públicos y programas estatales.
Estos desarrollos seguirán siendo objeto de análisis por parte de contribuyentes, asesores fiscales y responsables de políticas públicas en los próximos meses.
Medora Lee es una periodista de finanzas y economía en USA TODAY y puede consultar su trabajo para obtener detalles adicionales sobre estas tendencias fiscales.