Microsoft cae un 16% tras sus resultados; análisis de si es momento de comprar, con datos de IA y nube convertidos a euros.

¿Deberías aprovechar la caída de Microsoft? La acción se ha desplomado aproximadamente un 16% desde la publicación de sus resultados a finales de enero.

En este momento, la cotización ronda los 320 dólares por acción, lo que equivale aproximadamente a 294 euros al tipo de cambio actual.

Hace poco más de tres años, Microsoft dio un paso decisivo en la revolución de la IA tras invertir miles de millones en OpenAI. Desde entonces, ha ido tejiendo IA en prácticamente todo su ecosistema: desde la nube con Azure y la analítica de datos, hasta el desarrollo de software y los servicios empresariales.

Esta integración ha sido presentada por la compañía como una palanca para impulsar crecimientos sostenidos a lo largo de los próximos años.

En el último trimestre, Azure reportó un crecimiento de ingresos del 39% interanual, mientras que AWS creció un 24% y Google Cloud Platform un 48%.

Aunque la comparación muestra a Azure como un competidor sólido, también subraya que los grandes hyperscalers siguen peleando por cada punto de participación de mercado.

A simple vista, estos números refuerzan la narrativa de que la IA y la nube siguen siendo motores de demanda para el negocio de Microsoft; sin embargo, el incremento en la inversión de infraestructura para sostener ese crecimiento podría presionar los márgenes a corto plazo.

Durante la llamada de resultados, la CFO Amy Hood indicó que existe una correlación directa entre los gastos de capital y los ingresos de Azure, lo que podría interpretarse como una señal de que los inversores están evaluando el retorno de la inversión en la expansión de la infraestructura de IA.

Este mecanismo de inversión, presuntamente, podría tardar en traducirse en beneficios tangibles para los accionistas si la demanda no acompasa el gasto, especialmente en entornos económicos más desafiantes.

¿Es, entonces, un buen momento para comprar Microsoft? En términos de valoración, la acción cotiza con un múltiplo precio-ganancias (P/E) de alrededor de 25x, cercano a sus niveles más bajos en años y, por lo tanto, relativamente atractivo frente a históricos picos.

Además, el consenso de analistas sitúa un precio objetivo de 596 dólares por acción, lo que en euros serían unos 548-550 euros, insinuando un potencial de al menos un 48% respecto a los niveles actuales según esas estimaciones.

Este dato sugiere que el optimismo sobre la ruta de IA de la compañía y su capacidad para asignar capital de forma estratégica sigue cuentas para muchos analistas.

No obstante, hay riesgos que no se deben perder de vista. La ejecución de despliegues masivos de infraestructura, la gestión de costos energéticos y la posibilidad de una demanda de servicios en la nube que se desacelere, podrían erosionar parte de ese impulso.

Supuestamente, si la economía global se enfría o si la competencia intensifica su llegada a ofertas más económicas, Microsoft podría enfrentarse a un entorno más exigente de lo esperado para sostener su rentabilidad a corto plazo.

Presuntamente, la sinergia entre Azure y otros productos de software podría generar mayores ingresos a largo plazo, pero esa dinámica aún no se ha materializado de forma contundente en resultados trimestrales estables.

En este contexto histórico, Microsoft no está solo en su búsqueda de liderazgo en IA. Durante la última década, varios gigantes tecnológicos han acelerado inversiones en IA para reforzar sus plataformas en la nube y sus ofertas de software empresarial.

En el caso de Microsoft, la combinación de inversión estratégica en IA, la fortaleza de su ecosistema y la capacidad de escalar servicios en la nube han sido factores clave para justificar una visión optimista entre parte del mercado.

En conclusión, la decisión de comprar la caída depende del perfil de riesgo del inversor. Para quienes tienen paciencia y tolerancia a la volatilidad, la valoración atractiva y el impulso de IA podrían justificar una exposición gradual a la acción.

Para aquellos con un enfoque más conservador, podría ser prudente esperar señales de consolidación en la demanda de nube y una mayor claridad sobre la rentabilidad de la inversión en infraestructura antes de comprometer una parte significativa del portafolio.

Supuestamente, la oportunidad parece atractiva, pero el camino hacia beneficios sólidos podría requerir tiempo y una monitorización estrecha de la evolución de Azure y de la economía global.