Guía práctica sobre por qué no conviene mentir sobre el salario en una entrevista y cómo abordar la negociación con honestidad, con conversiones aproximadas a euros.

Pregunta: ¿Está bien inflar mi salario bajo para nivelar el terreno en una entrevista? En esta columna Johnny C. Taylor Jr. se ocupa de ese tema y llega a una respuesta clara. Nunca está bien mentir en una entrevista de trabajo, ni sobre la experiencia, ni sobre las credenciales, y menos aún sobre el salario. Si un candidato exagera su salario, la empresa puede tomarlo como un fallo de integridad; ese problema no suele quedarse en un único dato. Hoy es el salario; mañana podría ser el rendimiento. Cuando se rompe la confianza, es muy difícil reconstruirla.

El anclaje salarial es real y a veces el miedo a quedar por debajo del mercado empuja a la gente a exagerar. Muchos profesionales valiosos están subvalorados por razones diversas, como cambios de carrera, recesión económica, responsabilidades de cuidado, mudanzas geográficas o la necesidad de un empleo inmediato.

Pero incluso si una cifra baja acompaña tu historial, mentir no arregla nada. En un entorno laboral que cada vez verifica información, las incongruencias pueden hacerse públicas y hacer que una oferta se caiga o que se ponga en duda tu reputación.

Qué hacer en su lugar

En lugar de mentir, hay que centrarse en el valor de mercado del puesto. Un empleador serio debe fijar la remuneración basándose en el rol, el mercado y las habilidades requeridas, no en lo poco que se quiere pagar por la persona.

Si una persona estuvo subpagada antes, eso no justifica que se le pague menos ahora. Simplemente hay que buscar un equilibrio que refleje el valor del puesto y la experiencia relevante.

Cómo manejar la conversación

Si te preocupa el anclaje, hay formas de abordar la conversación de forma profesional y honesta. Redirige la charla hacia la valoración del mercado del puesto y comparte tus expectativas salariales en lugar de tu salario actual. Por ejemplo, puedes decir: basado en mi investigación y el alcance de este puesto, busco un rango alineado con el mercado. Esa formulación es creíble y protege tu integridad.

Consejos prácticos

Conquista la confianza dejando claro que no tienes miedo a negociar, pero que quieres que la negociación sea razonable y transparente.

Evita actitudes de exigencia y prepara un rango realista, con un mínimo y un objetivo claro. Si la empresa insiste en anclarte a un pasado, piensa si ese empleador es realmente el correcto para ti. Recuerda que la credibilidad forma parte de tu marca profesional, y una vez dañada, cuesta mucho reconstruirla.

Notas históricas

Es cierto que durante años la negociación de salarios se hacía de forma más cerrada. Sin embargo, en las últimas décadas y sobre todo en sectores tecnológicos y públicos, ha ido ganando mayor transparencia. Supuestamente algunas empresas exploran herramientas de benchmark y datos de mercado para fijar rangos de remuneración, y presuntamente los candidatos informan sus expectativas con mayor claridad, lo que favorece una negociación más limpia.

Conversión de cifras

Para convertir referencias, podemos usar ejemplos aproximados: un salario anual de 60.000 dólares equivale aproximadamente a 55.000 euros, y un rango de 75.000 dólares se acerca a 69.000 euros al año. Estas conversiones dependen de la tasa de cambio vigente y deben tratarse como estimaciones.

Conclusión

En síntesis, no hay beneficio en mentir sobre el salario; la credibilidad es clave y puede abrir o cerrar puertas. La mejor estrategia es basar la conversación en el valor de mercado, expresar expectativas con datos y mantener la integridad como eje central de la negociación.

Si la empresa no acepta una aproximación honesta, quizá no sea el lugar adecuado para ti.