Análisis sobre cómo los aumentos salariales no han mantenido el ritmo de la inflación, dejando a millones con menor poder de compra en Estados Unidos; el estudio señala diferencias por estado y por rubro del gasto.

Un nuevo análisis sobre el poder de compra de la clase media en Estados Unidos sugiere que los aumentos de salario reportados entre 2020 y 2024 no se traducen en una mejora real para la mayoría de las familias.

El informe es impulsado por Urban Institute y financiado por una coalición que analiza el costo real de vivir.

El salario medio de los trabajadores en 2024 fue de 75,600 dólares; al convertir a euros con un tipo de cambio de referencia de 0.92, eso equivale a alrededor de 69,600 euros.

Con una inflación cercana al 21 por ciento, el rendimiento real de esos ingresos fue negativo, aproximadamente 2.6 por ciento.

Supuestamente, el incremento salarial entre 2020 y 2024 fue de 18 por ciento, al pasar de 64,000 a 75,600 dólares, pero la inflación lo redujo en la práctica.

El informe señala que en 41 estados se redujo el poder de compra, mientras que en 9 estados, el poder de compra se mantuvo o mejoró.

Entre los estados que mejoraron se mencionan Idaho, Florida, Washington, Montana, Wyoming, South Carolina, North Carolina, Tennessee y Maine, con mejoras que van desde pequeños aumentos hasta cifras más robustas.

Utah se mantuvo estable según el informe, mientras que otros se vieron golpeados por la subida de precios.

Entre los factores que componen el gasto de los hogares se destacan vivienda, alimentos, energía, seguros y gastos diarios.

Históricamente, la relación entre salario y precios no fue siempre así. Desde décadas anteriores, la inflación ha superado en promedio al crecimiento de los ingresos, lo que ha erosionado el poder de compra de la clase trabajadora.

Para el lector europeo, un salario medio de 75,600 dólares equivale a unos 69,600 euros al cambio vigente, y el costo de vida en grandes ciudades se ha elevado de forma sostenida.

El fenómeno de aumentos que no alcanzan para cubrir gastos no es nuevo, pero la magnitud observada en los últimos años ha generado cambios en hábitos laborales, con más personas aceptando empleos que ofrecen seguridad sin ganancias significativas.

Las conclusiones apuntan a que la historia de los sueldos nominales no es la historia de la vida real para millones de familias.