Análisis sobre cómo el aumento de costos en cuidado domiciliario y estancias para mayores aprieta el presupuesto de familias de ingresos medios, con datos convertidos a euros.

El costo del cuidado en el hogar y de las estancias para personas mayores o con discapacidad ha crecido de forma sostenida en los últimos años, y eso está tensionando las finanzas de la clase media.

Un análisis basado en el informe de AARP y recogido por USA TODAY recoge experiencias de familias y su visión de posibles soluciones, aunque advierte que no todas son fáciles de implementar.

Según el informe citado, el costo de los servicios de cuidado de larga duración aumentó casi un 50% entre 2019 y 2024, mientras el ingreso medio de los hogares con adultos mayores creció en torno al 22% en el mismo periodo.

El gasto anual típico varía según el tipo de servicio: para servicios de día para adultos, alrededor de 26.000 USD al año; para servicios de ayuda a domicilio, entre 34.320 USD y 68.640 USD; y para una residencia privada de enfermería, más de 127.000 USD al año. Al convertir a euros con un cambio aproximado de 1 USD = 0,92 EUR, estos montos serían aproximadamente: 23.920 € para el cuidado diurno, 31.574 € a 63.197 € para la ayuda a domicilio, y 116.840 € para una residencia privada.

El informe también muestra variaciones regionales en Estados Unidos; por ejemplo, en Luisiana el costo para servicios de ayuda a domicilio se sitúa alrededor de 31.574 €, mientras que en Dakota del Sur puede acercarse a 63.197 €.

Medicare no cubre la mayoría de estos cuidados a largo plazo; Medicaid sí lo hace para quienes cumplen ciertos requisitos de ingresos y activos, pero para las familias de ingresos medios el costo puede erosionar ahorros y planes de retiro.

Más de la mitad de los adultos que cumplirán 65 años entre 2021 y 2025 necesitarán servicios de cuidado a largo plazo a lo largo de su vida, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.

UU.

Además, muchos cuidadores no remunerados, a menudo familiares, aportan un valor de cuidado significativo: se estima que en 2021 esa labor equivalía a unos 600.000 millones de dólares; en euros, serían aproximadamente 552.000 millones de euros.

El informe subraya que la demanda de servicios de cuidado mayor seguirá creciendo con el envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida.

A la vez, las políticas públicas están en debate; supuestamente, algunas reformas buscarían ampliar la cobertura o aliviar costos, pero no hay consenso y su implementación podría tardar.

En este contexto, las familias se ven obligadas a tomar decisiones difíciles: mantener a las personas en casa cuando es posible, buscar combinaciones de servicios públicos y privados, o reducir gastos en otras áreas para afrontar facturas que pueden superar los ahorros.

La realidad es compleja, y la situación varía mucho según el estado, el tipo de servicio y las condiciones económicas de cada hogar.

En síntesis, la combinación de costos crecientes, limitaciones de cobertura y una población que envejece genera un problema de gran escala que requiere respuestas coordinadas entre familias, empleadores y gobierno.

Las soluciones efectivas deben centrarse en sostener la atención de calidad, evitar choques financieros catastróficos y, cuando sea posible, favorecer la atención en el hogar o en entornos menos costosos, para preservar la independencia de las personas mayores sin hipotecar el futuro de las familias.