Una demanda en Estados Unidos acusa a Costco de publicidad engañosa por promocionar su pollo rotisserie como ‘sin conservantes’. La compañía niega las acusaciones y solicita que el caso sea desestimado, afirmando que la etiqueta y la información del producto son claras. Este caso añade un capítulo más a las tensiones sobre el etiquetado de alimentos en grandes cadenas.
En Estados Unidos, una demanda presentada en California acusa a Costco de publicidad engañosa por promocionar su pollo rotisserie como si estuviera libre de conservantes.
Las demandantes sostienen que, a pesar de esa afirmación, el producto contiene ingredientes que, según buscan los demandantes, deberían considerarse conservantes.
Entre los ingredientes citados figuran el fosfato de sodio y la carragenina, que según ellos no deberían estar descritos como simples componentes de sazonado si se usan para conservar o estabilizar el alimento.
El caso fue iniciado en enero por dos mujeres de California y ha ido ganando atención porque tocan un tema recurrente en el comercio minorista: ¿qué significa exactamente “sin conservantes” y quién lo tiene que demostrar ante la ley? Los fiscales y los abogados de las demandantes argumentan que, al publicitar el pollo como libre de conservantes, Costco está presentando un producto de una manera que podría inducir a error a muchos compradores.
Costco, por su parte, sostiene que la teoría de la demanda es “fatalmente defectuosa”. En sus presentaciones judiciales, la empresa afirma que el asunto no viola la ley y que las regulaciones de la FDA, además de la etiqueta del producto, desmienten que esos ingredientes sean conservantes.
En otras palabras: para Costco, lo que aparece en el envase como parte del sazonado no funciona como conservante y, por lo tanto, no hay publicidad engañosa.
La compañía también defiende su etiqueta y su listado de ingredientes, que especifica, de forma clara, que el sazonado contiene sal, fosfato de sodio, almidón de patata modificado, dextrina de patata, carragenina, azúcar, dextrosa y extractivos de especias.
Afirma que la presencia de estos componentes está anunciada y que el producto se limita a describir su composición para que el consumidor pueda decidir.
Un punto destacado por los demandantes es que la retirada de señales en algunas tiendas tras la primera denuncia no resuelve el debate: el conflicto gira en torno a si existen o no conservantes en el pollo rotisserie y qué significa exactamente la etiqueta “no conservantes”.
Los abogados de las demandantes han pedido la certificación de clase para incluir a todos los clientes de Costco en Estados Unidos, además de un subgrupo de consumidores de California.
También solicitaron daños monetarios y que Costco deje de publicitar el producto como libre de conservantes.
Costco, al describir su versión de los hechos, afirma que el precio del pollo rotisserie se mantiene sin cambios (con la etiqueta de $4.99) y que no existe un “premio de precio” asociado a la supuesta condición de no conservantes. En su escrito, la empresa destaca que el pollo está etiquetado de forma adecuada y que su venta se realiza con la información correcta para los consumidores.
El siguiente capítulo del proceso está previsto para agosto, cuando el tribunal de la Unión de California podría decidir si la demanda debe avanzar como caso de clase o si debe desestimar algunas de las pretensiones.
Mientras tanto, el caso continúa en un marco de tensiones entre grandes cadenas y la exigencia de los consumidores de claridad y honestidad en la publicidad de alimentos.
En este contexto, muchos lectores de derechas y con gusto por la fiabilidad de la información esperan que las normas sobre el etiquetado y la publicidad se apliquen de forma rigurosa, para evitar confusiones que afecten a la confianza en el comercio minorista y en los productos de consumo masivo.