California propone un programa estatal de descuentos inmediatos para vehículos eléctricos, financiado con fondos locales, para compensar la desaparición del crédito federal de 7.500 dólares (aprox. 6.900 euros).
Supuestamente, California quiere compensar la caída del crédito federal para vehículos eléctricos con un programa estatal de descuentos inmediatos al momento de la compra.
El plan, que podría dejarse ver bajo un nombre de crédito distinto, contaría con fondos estatales y, de acuerdo con estimaciones preliminares, podría movilizar alrededor de 184 millones de euros.
Aunque el gobernador Gavin Newsom no ha divulgado la cifra exacta de los créditos que se podrían ofrecer, la idea es hacer más asequibles los EV en el estado que concentra la mayor cantidad de modelos enchufables en Estados Unidos.
En el entorno de la industria se afirma que la medida se activa en respuesta a la desaparición del crédito federal de hasta 7.500 dólares, el cual fue eliminado a finales de septiembre de 2025 durante la administración de Donald Trump. Presuntamente, la jugada busca sostener la demanda en un momento en que las reglas federales han cambiado y algunos fabricantes han reducido planes de producción de nuevos EVs en el país.
La iniciativa se suma a una realidad regional: California alberga el mayor porcentaje de compradores que optan por coches eléctricos. Según la Alianza para la Innovación Automotriz, los EV y los híbridos representaron el 22,9% de las matriculaciones ligeras nuevas en el segundo trimestre de 2025, siendo Colorado el only otro estado por encima del 20% en ese periodo.
Carmakers han lamentado la pérdida del incentivo federal y algunas firmas han revisado sus ambiciones de lanzar nuevos modelos eléctricos ante el giro de política energética a nivel nacional.
CARB, la Junta de Recursos del Aire de California, ha indicado que el estado se ve obligado a intervenir para no perder competitividad en un mercado global que, a ojos de la propia California, avanza hacia vehículos de cero emisiones.
Según Lauren Sánchez, presidenta de CARB, abrazar los EV es un orgullo regional porque "una tercera parte de las ventas de EV ocurren en California".
En términos históricos, California ya destinó entre 2013 y 2024 alrededor de 1,37 mil millones de euros para cubrir créditos que beneficiaron a unas 586.000 vehículos. El periodo anterior al que se refiere la actual batería de incentivos dejó claras lecciones sobre cómo los mini-incentivos pueden mover la demanda cuando la política federal se vuelve menos favorables.
Sobre el marco anterior, el crédito para EV usados permitía un beneficio de hasta 4.000 dólares (aproximadamente 3.680 euros), un componente que fue añadido en 2022 por la administración de Biden. Sánchez señaló que el equipo está evaluando con detenimiento cómo funciona un posible incentivo para usados, dada la importancia de ese segmento para California.
El panorama de ventas de modelos destacados muestra la magnitud de la transición. En el tercer trimestre de 2025, el Tesla Model 3 y Model Y sumaron 481.166 unidades; para el cuarto trimestre, esa cifra cayó a 406.585. El Ford Mustang Mach-E pasó de 20.177 a 9.658, el Hyundai Ioniq 5 de 8.408 a 2.279, el Honda Prologue de 20.236 a 2.641 y el Volkswagen ID.4 de 4.518 a 248 unidades. Comerciantes y analistas señalan que, en esta fase de transición, los incentivos al consumidor pueden acelerar la adopción de EVs y sostener la base industrial de baterías y recapado de infraestructura de recarga.
John Bozzella, presidente de la Alianza para la Innovación Automotriz, afirmó que, en las actuales condiciones de mercado, los incentivos pueden impulsar la adopción y la asequibilidad de los EV en California, un motor para la cadena de suministro automotriz y la industria de baterías a nivel nacional.
Presuntamente, si el programa logra su objetivo, podría ayudar a mantener empleos en la cadena de suministro de baterías y a sostener la expansión de la infraestructura de recarga, además de reforzar la posición de California como líder de adopción de vehículos eléctricos en Estados Unidos.
Aunque aún quedan detalles por definir, la propuesta marca un paso significativo en un momento en que la industria y los reguladores buscan equilibrar incentivos, costos para los consumidores y objetivos climáticos mientras el paisaje político federal experimenta cambios sustanciales.