Un grupo de líderes religiosos afroamericanos inicia un boicot de 40 días contra Target para exigir el restablecimiento de políticas de diversidad y equidad.
Hoy comienza un boicot de 40 días contra Target, impulsado por líderes religiosos afroamericanos que están pidiendo a la cadena minorista que restablezca sus políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI).
Este movimiento, liderado por el pastor Jamal Bryant, busca que Target revierta su reciente decisión de abandonar estas iniciativas, decisión que ha sido muy criticada, especialmente por afectar a su base de clientes más joven y diversa.
El boicot, denominado "Target Fast", coincide con el inicio de la Cuaresma, un período de reflexión y ayuno para muchos en la comunidad cristiana. La iniciativa se lanzó debido a que Target, con sede en Minneapolis, anunció a fines de enero que reduciría sus esfuerzos en DEI, una medida que sorprendió a muchos dados los compromisos previos de la empresa, especialmente tras el asesinato de George Floyd en 2020, que impulsó a la compañía a invertir $2.000 millones en apoyo a los negocios afroamericanos.
Bryant, quien pastorea la New Birth Missionary Baptist Church en Georgia, ha instado a los miembros de su comunidad a abstenerse de comprar en Target durante este período, argumentando que la decisión de la compañía representa un desaire a la comunidad afroamericana.
"Los afroamericanos gastan, en promedio, 11 millones de euros al día en Target", afirmó Bryant, enfatizando la importancia de la comunidad negra como consumidores.
La plataforma targetfast.org ha sido creada para proporcionar información sobre el boicot y los objetivos del mismo. En su sitio web, se menciona que las corporaciones que históricamente han apoyado a la comunidad negra están ahora retrocediendo en sus compromisos, lo que genera una gran decepción.
Se hace un llamado a los consumidores a resistir estas decisiones que perpetúan la exclusión.
El boicot también está dirigido a generar un cambio tangible en la política de Target. Bryant ha delineado cuatro demandas principales: cumplir con la promesa de los $2.000 millones, depositar $250 millones en 23 bancos afroamericanos, restaurar completamente el compromiso con DEI y establecer centros comunitarios en diez universidades históricamente negras para enseñar sobre negocios minoristas.
Este boicot ocurre en un momento complicado para Target, que ya había reportado una ligera caída en sus ventas en febrero. Durante una conferencia telefónica, la compañía mencionó que este descenso se debe a la incertidumbre del consumidor y las nuevas tarifas impuestas a productos provenientes de México y Canadá, lo que también podría llevar a un aumento de precios en el futuro cercano.
El impacto del boicot podría ser significativo, ya que Target ha visto un descenso del 9% en el tráfico de clientes en sus tiendas. Según Placer.ai, una empresa que utiliza tecnología de aprendizaje automático para medir visitas a tiendas, este descenso ha sido el más pronunciado en comparación con otras grandes cadenas de venta al por menor.
El contexto histórico de este boicot resuena fuertemente, ya que durante las protestas por la justicia racial en 2020, Target había intensificado sus esfuerzos por mejorar la inclusión y diversidad en sus prácticas comerciales.
Sin embargo, al dar un paso atrás ahora, muchos sienten que se traiciona la confianza de los consumidores que habían apoyado a la marca. La situación es aún más delicada dado que el mercado objetivo de Target entre los consumidores afroamericanos representa aproximadamente el 18% de su clientela.
La comunidad afroamericana no es la única que ha comenzado a organizarse. Otros movimientos, como el #LatinoFreeze, están pidiendo a los consumidores latinos que compren solo en negocios que apoyen la diversidad y la inclusión, destacando la importancia de unirse a causas que promuevan la equidad en el comercio.
El éxito de estos boicots es incierto, ya que dependen de la participación activa de los consumidores y de la atención que reciban en los medios. Sin embargo, lo que es claro es que la comunidad está dispuesta a alzar la voz y hacer que las corporaciones escuchen sus preocupaciones sobre la inclusión y la equidad.