La entidad propietaria de la cadena de restaurantes Twin Peaks solicita protección por bancarrota y busca una reestructuración de su deuda. El proceso podría afectar la red de locales y el portafolio de marcas controladas por Fat Brands, con incertidumbres sobre cierres y cambios operativos.
La cadena Twin Peaks, propiedad de Twin Hospitality Group y controlada por Fat Brands, presentó este lunes una solicitud formal de bancarrota bajo Capítulo 11 ante el Tribunal de Bancarrota del Sur de Texas.
La compañía informó que, durante el proceso de reorganización, mantendrá operativas sus ubicaciones actuales, aunque el camino hacia la viabilidad financiera es incierto.
La primera audiencia para la solicitud está programada para el miércoles 28 de enero. Además, la firma dijo haber asegurado una financiación de aproximadamente 1,61 mil millones de euros para sostener las operaciones durante la reestructuración, una cifra que podría ajustarse en función de las negociaciones con acreedores.
Presuntamente, estos movimientos buscan estabilizar una cartera que ha estado sometida a presiones de demanda y a condiciones cambiantes en costos.
Fundada en 2005 cuando Twin Peaks abrió su primera ubicación en Lewisville, un suburbio de Dallas, Texas, la cadena ha crecido hasta contar con 114 locales en Estados Unidos y México.
Su modelo, inspirado en un ambiente deportivo y de bar, ha hecho de Twin Peaks una referencia en el segmento de restaurantes temáticos, pero el contexto competitivo y el endeudamiento de la matriz han puesto a prueba su capacidad de servicio y pago de pasivos.
El proceso de bancarrota llega en un marco más amplio de reconfiguración del portafolio de Fat Brands, que ha adquirido franquicias y transformado varios salones.
Según reportes, Fat Brands incorporó Smokey Bones en los últimos años y ha llevado a cabo conversiones para ampliar el alcance de Twin Peaks a través de ubicaciones rebranding.
A septiembre de 2025, se informó que 15 locales de Smokey Bones habían cerrado de forma definitiva, según notas periodísticas previas. En paralelo, Hooters, otra marca bajo el paraguas del grupo, solicitó Capítulo 11 en marzo de 2025 para enfrentar una deuda de 376 millones de dólares, y en junio de 2025 se confirmó el cierre de más de 30 locales de esa cadena.
Estas dinámicas alimentan la incertidumbre sobre cómo quedarán las operaciones de Fat Brands cuando se complete el proceso de reestructuración.
Entre los efectos prácticos para trabajadores, proveedores y franquiciados, el bancarrota podría traducirse en ajustes en plantillas, renegociación de contratos y replanteos de rentas, aunque la empresa ha insistido en que, por ahora, los locales continúan abiertos y con servicio normal.
Presuntamente, algunas ubicaciones podrían enfrentar cierres como parte del plan de optimización de la red, especialmente si el negocio de ciertas ubicaciones no alcanza niveles de rentabilidad sostenibles.
En este contexto, la confianza de inversionistas y socios comerciales dependerá de la rapidez y transparencia de las negociaciones en curso.
Expertos señalan que la deuda acumulada y la necesidad de un rediseño de portafolio han sido factores determinantes para este paso, que, si bien ofrece una salida para evitar una caída más amplia, también plantea riesgos para el empleo local y para la continuidad de ciertas franquicias.
Aunque la firma afirma que la operación continuará con normalidad durante la reestructuración, epicentro de la noticia, quedan por ver los acuerdos que los acreedores acepten y cómo se distribuirá el costo de la reestructuración.
En el corto plazo, analistas y clientes esperan que la atención se centre en las tiendas que conservan su ritmo de ventas y en el desarrollo de una estrategia más clara para el futuro.
El caso de Twin Peaks, junto con las experiencias de otras cadenas en el mismo grupo, ilustra la volatilidad del sector de restaurantes temáticos y la presión de las deudas en un entorno competitivo cambiante.