Guía práctica sobre qué hacen los aditivos para combustible, cuándo conviene usarlos y su posible impacto en rendimiento, consumo y emisiones. Incluye consejos de uso, diferencias entre productos y una breve mirada histórica.

Con el paso del tiempo, el sistema de combustible de un coche puede acumular depósitos de carbono y suciedad que afectan el rendimiento. Los especialistas señalan que estos depósitos, si no se tratan, pueden provocar una menor economía de combustible, una respuesta menos ágil del acelerador y, en casos extremos, fallos en el motor.

Aunque muchas de estas afirmaciones están respaldadas por experiencias de taller, supuestamente los aditivos para combustible pueden aportar una limpieza adicional cuando se usan correctamente.

Existen dos tipos principales de productos en el mercado: limpiadores de inyectores y limpiadores del sistema de combustible. Los primeros están pensados para eliminar depósitos en las boquillas de inyección y en las líneas cercanas, mientras que los segundos prometen una limpieza más amplia, que abarca también la entrada de aire y otras vías por donde circula la gasolina.

En la práctica, muchos conductores combinan ambos enfoques para mantener la conducción suave y evitar pérdidas de rendimiento.

Cómo funcionan: los aditivos de este tipo suelen contener detergentes y agentes dispersantes que disuelven carbonilla y residuos que se adhieren a las superficies internas.

Al introducirlos en el tanque, se mezclan con el combustible y viajan junto a la mezcla, limpiando gradualmente los conductos y las boquillas. Este proceso puede, presuntamente, traducirse en una mejora de la combustión, una respuesta más rápida al pisar el acelerador y una reducción de las emisiones.

Cómo usarlos correctamente: la mayoría de las instrucciones recomiendan añadir el producto cuando el tanque tenga alrededor de un cuarto de capacidad y completar el llenado con combustible normal.

Es importante seguir las indicaciones específicas del fabricante en cuanto a la frecuencia de uso, la cantidad y el tipo de producto compatible con el motor.

En muchos casos, el uso periódico cada 5.000 kilómetros se presenta como una pauta razonable, pero conviene verificar con el manual del coche o con el profesional que realiza el mantenimiento.

Rangos de precios en euros: supuestamente un bote de limpiador de inyectores de 300 ml suele costar entre 4,50 € y 9,00 €, y una presentación de mayor capacidad de 500 ml podría situarse entre 6,00 € y 12,00 €.

Estos rangos son orientativos y pueden variar según la marca, el país y la tienda. En Europa hay opciones de diferentes rangos, desde productos básicos hasta formulaciones premium con moléculas diseñadas para depósitos más tenaces.

Beneficios potenciales: si el sistema de combustible ya está limpio o solo tiene depósitos ligeros, el uso de aditivos puede traducirse en una mejor economía de combustible, una entrega de potencia más constante y una mejora en las respuesta del acelerador.

En vehículos modernos, con inyectores de alta precisión y sensores sofisticados, una limpieza adecuada puede favorecer la lectura de los sensores y la optimización de la combustión.

Sin embargo, supuestamente no deben considerarse como un reemplazo de la reparación de componentes dañados, como inyectores gravemente desgastados, bombas de combustible defectuosas o juntas problemáticas.

Notas históricas: presuntamente la industria de aditivos para combustible ha evolucionado desde formulaciones básicas que prometían mejorar la combustión hasta soluciones más específicas para reducir depósitos y mejorar la limpieza de sistemas complejos.

En décadas anteriores, algunas campañas promocionales destacaron beneficios de limpieza que, hoy en día, se acompañan de recomendaciones técnicas más moderadas, centradas en el mantenimiento preventivo y en la compatibilidad con las normativas de emisiones.

Consejos finales: antes de usar cualquier aditivo, conviene revisar el manual del vehículo y consultar con un profesional si hay dudas sobre compatibilidad con el motor o con la garantía.

Si se detectan fallos como pérdidas de potencia irregulares, vibraciones inusuales o dificultad para arrancar, podría ser señal de un problema más grave que requerirá diagnóstico técnico, y no solo un tratamiento superficial.

En resumen, los aditivos pueden ser útiles como complemento de mantenimiento, siempre que se usen con criterio y siguiendo las indicaciones del fabricante.

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