Un grupo de micros con hinchas de Tigre fue atacado a pedradas y disparos en las afueras de Montevideo tras el partido contra Nacional. Un simpatizante resultó herido de bala. Las autoridades descartan una emboscada organizada por la barra local, pero refuerzan la seguridad para el partido de vuelta.
El fútbol sudamericano volvió a vivir una noche de terror. Los hinchas de Tigre que viajaron a Montevideo para alentar al equipo en la Copa Sudamericana se llevaron una experiencia traumática: en pleno regreso a Buenos Aires, una caravana de micros fue atacada con piedras y disparos de arma de fuego.
El saldo: un simpatizante herido de bala, varios vidrios rotos y una sensación de impotencia que recorrió todo el plantel y la dirigencia.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del miércoles, después de que Tigre venciera 3-0 a Nacional en el Gran Parque Central. La alegría por el triunfo se transformó en angustia cuando, en las afueras de la capital uruguaya, un grupo de desconocidos comenzó a arrojar piedras contra los micros que transportaban a los fans del Matador.
Pero el ataque no quedó ahí: también se escucharon disparos. Las imágenes que circularon después muestran ventanillas destrozadas y agujeros que parecen de bala. Los pasajeros, según relataron, vivieron minutos de pánico mientras los conductores aceleraban para salir de la zona.
Lo más grave fue que un hincha recibió un impacto de bala. Fue trasladado de urgencia a un hospital de Montevideo, donde recibió atención médica y permaneció acompañado por dirigentes y miembros de la delegación.
Por el momento, no se informó sobre su estado de salud, pero se sabe que fue intervenido quirúrgicamente y está fuera de peligro.
Ante la gravedad del episodio, las autoridades del club se reunieron de inmediato con la cúpula de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APREVIDE) para definir la logística del partido de vuelta, que se jugará el próximo martes en Victoria.
La primera sugerencia del organismo fue jugar sin público visitante, es decir, que ningún hincha de Nacional pudiera asistir al estadio de Tigre. Pero a medida que avanzó la investigación en Uruguay, se determinó que el ataque no fue una emboscada organizada por la barra de Nacional, sino un hecho aislado, ejecutado por una o más personas sin relación directa con el partido.
Así, la medida de cerrar la tribuna visitante se descartó.
Sin embargo, la hipótesis de conflicto sigue latente. Se teme que la barra de Tigre intente tomar venganza por lo ocurrido en Montevideo, y por eso se reforzará la seguridad en el partido de ida. APREVIDE y la provincia de Buenos Aires están diseñando un operativo especial para evitar cualquier tipo de represalia contra los hinchas de Nacional que viajen a Argentina.
Este tipo de episodios no son nuevos en el fútbol sudamericano. La violencia entre barras bravas ha dejado decenas de muertos y heridos en las últimas décadas. En Uruguay, si bien no es tan frecuente como en Argentina, también se han registrado incidentes graves. Recordemos el ataque a hinchas de Boca Juniors en 2016 o los disturbios entre Peñarol y Cerro. Pero lo que pasó esta vez tiene un tinte particular: se trató de un ataque directo a micros con familias, niños y personas que solo iban a ver un partido de fútbol.
Los jugadores de Tigre, por su parte, mostraron su solidaridad con los hinchas afectados. En el campo de juego, exhibieron un cartel en apoyo a la Selección Argentina, pero también dejaron mensajes de repudio a la violencia. Diego Dabove, el entrenador, pidió que se investigue a fondo y que los responsables paguen por lo que hicieron.
El fútbol debería ser una fiesta, pero cada vez más se convierte en un escenario de guerra. Mientras tanto, los hinchas de Tigre esperan que el partido de vuelta se juegue en paz, aunque saben que el miedo ya se instaló. La pelota sigue rodando, pero la violencia no para.