Rybakina se impuso a la número uno Sabalenka en un duelo de tres sets disputado en Rod Laver Arena, consolidándose como una de las grandes figuras de las superficies rápidas y sumando otro título de Grand Slam en su carrera.
La Rod Laver Arena fue escenario este sábado de una final de alto voltaje, con Elena Rybakina imponiéndose a Aryna Sabalenka, la jugadora que ocupaba la cima del ranking mundial, por 6-4, 4-6 y 6-4, tras un duelo que se extendió por 2 horas y 18 minutos.
En una definición que combinó servicio sólido y momentos de gran intensidad, la tenista kazaja logró mantener la serenidad en los momentos clave y, de ese modo, logró revalidar el título de su último gran torneo y anexar un nuevo capítulo a su trayectoria en torneos del primer nivel.
El encuentro, disputado ante una multitud entregada en Rod Laver Arena, volvió a subrayar la paridad que ha caracterizado el cruce entre dos de las jugadoras más potentes del circuito femenino en la actualidad.
El inicio del partido dejó claro que sería una pelea estratégica tanto desde el servicio como desde la devolución. Rybakina, ubicada entre las favoritas, saltó a la pista con una buena dosis de confianza y logró desequilibrar el desarrollo del primer parcial gracias a un quiebre temprano que le dio la iniciativa.
Su saque funcionó con regularidad, permitiéndole encadenar puntos cortos cuando Sabalenka trataba de imponerse desde el fondo y, con una mezcla de golpes planos y primeros servicios bien colocados, tomó una ventaja que terminó gestionando con precisión para llevarse el set inicial.
Sabalenka, por su parte, apostó por una respuesta más agresiva desde la devolución y por momentos complicó a la kazaja, pero no logró sostener el pulso a lo largo de la totalidad de esos primeros 40 minutos.
En el segundo parcial la dinámica se invirtió. Sabalenka eleva su nivel de intensidad en el resto y empuja los intercambios hacia líneas más largas, buscando que el cansancio empuje a la rival a cometer errores.
Fue ahí cuando la bielorrusa encontró un quiebre clave a mitad de set que la Puso con chances de forzar un cuarto acto, pero la respuesta de Rybakina fue digna de una gran campeona: mantuvo la compostura, encontró ventanas para sacar ventaja con primeros saques y, a pesar de un revés conforme a la presión, logró sostener su servicio en los momentos decisivos.
El set terminó con Sabalenka forzando la definición a un tercero que prometía una batalla eléctrica.
El tercer parcial mostró un inicio marcado por la precisión de Sabalenka, que se adelantó 3-0 gracias a su potencia y a una presión constante desde la devolución.
Sin embargo, Rybakina no cedió en su plan y fue reduciendo gradualmente la distancia, ajustando la dirección de sus saques y reduciendo riesgos innecesarios.
A partir de ese momento, la kazaja empezó a acortar los puntos con un juego más directo y a golpear con efectividad cuando tuvo opciones. Con el marcador en 5-4 a su favor, Rybakina afrontó el turno de saque rival con la confianza de quien sabe que puede imponer su ritmo. Sabalenka insistió en buscar respuestas desde el resto, pero la defensa y la precisión de la campeona cerraron el duelo: dos primeros servicios imposibles de devolver para sellar el triunfo y activar la celebración entre la afición presente, que dejó notar su entusiasmo ante cada punto decisivo.
Con 26 años, Rybakina ratifica su estatus de especialista en superficies rápidas. Además de su título en el All England Club en 2022, la jugadora nacida en Moscú, nacionalizada kazaja, ha construido una carrera basada en un servicio contundente y una economía de movimientos que le permiten acortar las acciones y mantener la presión en distintas fases de los partidos.
Su triunfo en Melbourne añade un nuevo hito a una trayectoria que se ha destacado por su consistencia en los grandes escenarios y que la sitúa como una de las figuras más constantes del circuito mundial en la última mitad de la década.
En la otra esquina, Sabalenka, que ya había saboreado el éxito en este mismo torneo en 2023 y 2024, mantiene su papel de contendiente habitual para las grandes citas, con una regularidad que le ha permitido permanecer en la élite pese a los altibajos de su juego.
Este choque entre Rybakina y Sabalenka se ha ido construyendo en los últimos años como una de las rivalidades más atractivas del tenis femenino moderno: dos jugadoras con golpes de gran potencia, servicios que cambian el ritmo de la acción y una mentalidad que las mantiene en la discusión de cada gran evento.
La victoria de Rybakina en Melbourne refuerza su legado como una de las atletas más consistentes de su generación y añade un nuevo título de Grand Slam a su palmarés, consolidando su posición entre las mejores del ranking y dejando al circuito a la espera de una temporada que podría seguir escribiendo capítulos de esta intensa historia de rivalidad y superación.