Análisis sobre el himno Desire de Robbie Williams para el Mundial 2026 y la tradición de canciones que acompañan el torneo desde Italia 1990.
El Mundial 2026 está en la etapa previa y la atención se dirige también a la música que podría definir la experiencia para millones de aficionados.
En la historia reciente, la canción oficial ha dejado de ser solo una pista de fondo para convertirse en un símbolo que acompaña la identidad del torneo durante años.
Desde Italia 1990, la música ha formado parte de la memoria colectiva del evento y, con cada edición, emerge una canción que muchos asocian de inmediato con la competición.
En este contexto, el reciente anuncio sobre el tema Desire, interpretado por Robbie Williams, genera expectativa sobre su papel en la próxima Copa del Mundo.
Se ha señalado que es una canción elegida para acompañar las ceremonias y, en especial, para sonar antes de cada partido cuando los equipos se alinean en el césped.
A diferencia de otras ediciones, Desire se presenta no solo como una melodía para el Mundial, sino como un himno que abarca las competencias de FIFA a nivel mundial, estableciendo un protocolo sonoro que se repetirá en eventos globales.
La historia de este tipo de himnos está cargada de momentos y nombres que han dejado huella. En el recuerdo quedan composiciones que han trascendido el ámbito deportivo y se han convertido en referencias culturales. Veamos un repaso de las canciones que han marcado el ritmo de la Copa del Mundo a lo largo de las décadas: Italia 1990 dejó para muchos el himno más icónico, la balada Un estato italiana interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato, que aún hoy es recordada como una de las melodías más emblemáticas de la historia de los Mundiales.
Con el paso de los años, otras canciones oficiales también alcanzaron un estatus similar. En 2010, Waka Waka de Shakira se convirtió en un fenómeno mundial, y años después, We Are One (Ole Ola) de Pitbull, Jennifer Lopez y Claudia Leitte para Brasil 2014, consolidó la idea de que la música puede unir a aficionados de distintos lugares alrededor del mismo objetivo.
En 2018, Live It Up reunió a Will Smith, Nicky Jam y Era Istrefi, y en 2022 Hayya Hayya (Better Together) dio la bienvenida a una nueva generación de temas que buscaban conectar a audiencias globales mediante plataformas digitales y redes sociales.
El fenómeno musical no se limita solo a las canciones oficiales. En paralelo, existen creaciones que acompañan la cobertura del Mundial en distintos países. Un ejemplo destacado es Somos Más, una canción latina vinculada a la transmisión internacional del evento y promovida por cadenas como Telemundo. Este tema reúne voces de Emilia Mernes, Carlos Vives, Wisin y Xavi, y busca conectar con el público hispanohablante en Estados Unidos y América Latina a través de una mezcla de pop latino, reggaetón y ritmos urbanos.
A efectos de contexto, la nota que ha originado este artículo no contiene cifras de precios relacionadas con la canción Desire ni con otros elementos de la cobertura, por lo que no se han realizado conversiones monetarias a euros.
Sin embargo, es posible señalar que la experiencia musical del Mundial se ha convertido en un componente económico y cultural de gran peso, que impulsa ventas, derechos de autor y acuerdos de patrocinio a nivel global.
En resumen, Desire marca la llegada de una nueva etapa en la tradición de himnos mundiales, al tiempo que se mantiene la memoria de las melodías que han convertido a cada Copa del Mundo en una experiencia multisensorial.
La música, en este sentido, opera como un hilo conductor que une a generaciones de aficionados, jugadores y comunidades alrededor de una pasión compartida por el fútbol y la celebración de sus momentos más memorables.