El santiagueño sorprende desde la qualy, vence a Majchrzak y alcanza los cuartos en Marrakech, entrando al Top 100 por primera vez en décadas. Repasamos su trayectoria y el contexto del tenis argentino.

La victoria de Marco Trungelliti en el ATP 250 de Marrakech tuvo un sabor doble: no solo fue su pasaporte a los cuartos de final, sino que además supuso un hito histórico para su carrera.

El santiagueño, que salió desde la qualy para entrar al cuadro principal, dejó en el camino al polaco Kamil Majchrzak, quinto cabeza de serie, con un doble 7-6 (7-4) y 6-3 que además le dio la oportunidad de seguir soñando en una gira de polvo de ladrillo que ya empieza a moverse entre Europa y África.

Lo relevante no fue solo la victoria en sí, sino el contexto: Trungelliti, con 36 años, dio un paso gigante al entrar en el Top 100 del ranking mundial en una de las listas que se actualizan día a día.

En la propia publicación de la ATP se subrayó la dimensión histórica del logro: es el tenista de mayor edad en meterse entre los cien mejores de los últimos cincuenta años.

Este éxito llega tras un momento de forma alentador para el argentino, que ya venía de ganar el Challenger de Kigali, Ruanda, en las semanas previas y que ahora mira a los cuartos de Marrakech con la idea de consolidar una mejor posición en el ranking.

Su mejor clasificación en la tabla histórica data de hace más de siete años, cuando llegó a situarse 112º, y ahora, con la actualidad en 100º, se aferra a la posibilidad de sostener esa caída y, sobre todo, ganarse un hueco estable entre los diez primeros argentinos que hoy pelean por una presencia continuada en el Top 100.

La realidad es que la clasificación oficial de la próxima semana todavía no está publicada, y todo podría depender de lo que ocurra en los otros torneos que quedan por disputarse –Houston y Bucarest– junto a Marrakech.

El resto del panorama genera expectativa: en disputa siguen tres jugadores que ocupan posiciones cercanas al 101º puesto, y cuyo rendimiento podría provocar cambios.

El principal rival directo en la pelea por ese hueco es Dino Prizmic, croata, que está en octavos de Bucarest y este jueves disputará su pase a cuartos ante Daniel Altmaier.

Si Prizmic avanza, podría desplazar a Trungelliti, y viceversa; en este juego de empates, el santiagueño está pendiente de una ronda más que el rival del cuadro rumano para confirmar su posición actual, según los cálculos que circulan entre la prensa especializada y la propia ATP.

Parafraseando lo que se vio en el twitter oficial, el objetivo es claro: llegar a la semana oficial con el Top 100 ya consolidado.

Más allá del caso de Trungelliti, el tenis argentino mantiene una presencia notable entre los mejores. Hoy aparecen en la conversación Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry, Mariano Navone, Sebastián Báez, Camilo Ugo Carabelli, Juan Manuel Cerúndolo, Román Burruchaga, Thiago Tirante y Francisco Comesaña.

Todos ellos, de distinta generación, están pendientes de cómo evolucionan sus torneos para intentar uno de los grandes objetivos: no perderse la decena de jugadores que conforman ese grupo selecto que llega al Top 100, un hito que, en el caso de Trungelliti, se acompaña de una historia de resistencia y perseverancia.

En la jornada de este jueves, otros representantes argentinos también sumarían puntos y posibilidades desde Houston. Burruchaga venció a Adam Walton 6-2 6-3 en la primera ronda; Etcheverry despachó a Alex Bolt en octavos de Houston con un contundente 6-7 (5-7), 6-0 y 6-3; y Tirante dio un paso decisivo al derrotar a Mackenzie McDonald para meterse entre los ocho mejores.

Estos resultados, sumados a Marrakech, configuran un escenario de varias vías para que el tenis argentino siga sumando posiciones en el ranking mundial y, sobre todo, para que la historia reciente de sus jugadores vuelva a escribir páginas destacadas.

Si todo sale como pretende Marco, podría convertirse en el jugador más veterano en entrar al Top 100 desde 1975, con 36 años y 65 días. Ese hipotético récord no solo sería un premio a su trayectoria, sino también un testimonio de la fortaleza y la paciencia que caracterizan a su carrera.

En Marrakech buscará confirmar ese avance ante Corentin Moutet, tercer cabeza de serie, en lo que sería una nueva oportunidad de dejar huella en la gira europea y de dibujar un cierre de temporada que, hasta ahora, ha estado marcado por la tenacidad y el esfuerzo constante de un deportista que nunca se rinde.