El brasileño de 19 años se mete en cuartos de final de Monte-Carlo Masters 1000 al vencer a Matteo Berrettini, marcando un hito de juventud y dejando en evidencia su proyección en el circuito.

Joao Fonseca encendió la jornada en Monte-Carlo al derrotar a Matteo Berrettini por 6-3 y 6-2 y meterse por primera vez en los cuartos de final de un Masters 1000.

El brasileño, 19 años y 227 días, demostró que es la gran promesa de una generación que quiere abrirse camino hacia los puestos de arriba y dejó claro que no es casualidad que se esté hablando de él tan pronto.

Berrettini llegaba al duelo con un arranque de torneo impecable: no había cedido ni un solo game en sus dos primeros enfrentamientos, uno de ellos con abandono tras un 4-0 y el otro arrasando 6-0 6-0 a Medvedev.

Pero Monte-Carlo, con su polvo de ladrillo, le hizo frente y Fonseca fue quien impuso el ritmo desde el fondo, con una derecha contundente y un saque que le dio pocas opciones a su rival.

En apenas una hora y 13 minutos firmó el pase a cuartos, dejando la sensación de que el brasileiro está preparado para cosas grandes en superficies lentas.

Con este resultado, Fonseca se convirtió en el segundo adolescente sudamericano en llegar a los cuartos de un Masters 1000 en la historia reciente del torneo, quedando solo por detrás de Guillermo Coria en esa estadística.

Además, en la lista de jóvenes que han alcanzado esa instancia en Monte-Carlo figuran nombres como Coria y Federer en 2001, Nadal en 2006 y Rune en 2023, lo que sitúa al brasileño en una línea de generación que va dejando huella con cada paso.

A nivel de país, también representa un hito: Fonseca se convirtió en el tercer tenista de Brasil en alcanzar los cuartos en este nivel, siguiendo los pasos de Gustavo Kuerten y Thomas Bellucci.

La jornada estaba cargada de contexto para el carioca. Tras conquistar dos títulos ATP en 2025 (Buenos Aires y Basilea), el inicio de 2026 trajo una molestia crónica en la espalda que amenaza con frenar el impulso.

Lejos de rendirse, Fonseca aprovechó la menor cantidad de torneos para enfocarse en mejorar un aspecto clave: la movilidad. “La lesión me cortó el ritmo al inicio de la temporada, pero tras el Australian Open trabajé para moverme mejor por la pista y quiero estar entre los cinco o diez mejores en términos de agilidad”, explicó tras su triunfo.

Esa atención a la movilidad parece haber dado sus frutos en estas etapas de arcilla, donde la movilidad y la continuidad de golpes son tan determinantes.

En el circuito mayor ya había tenido prueba de fuego contra los mejores. Fonseca se midió a Carlos Alcaraz, número uno del mundo, en Miami y cayó en dos sets; también enfrentó a Jannik Sinner en Indian Wells. Su balance frente a la élite no es aún favorable (0-4 frente a jugadores del top 5 en esas confrontaciones), pero su progreso es evidente y cada partido en Monte-Carlo suma para sostener la confianza.

Este viernes, la hoja de ruta del brasileño le marca otro reto mayúsculo: a partir de las 6:30, hora argentina, enfrentará a Alexander Zverev, tercero de la ATP, que dejó en el camino al belga Zizou Bergs en octavos.

Zverev ha señalado que está ilusionado por jugar por primera vez contra Fonseca, augurando un choque que puede repetirse en el futuro cercano dada la proyección de este joven.

Si Fonseca logra otro resultado positivo, podría no solo confirmar su salto a los cuartos, sino encender las expectativas para una temporada que apenas está despegando.

En palabras del propio Fonseca, su objetivo es claro: avanzar lo más lejos posible en el torneo, pero sin perder la cabeza. “Quiero jugar cada partido con la máxima concentración y aprender de cada duelo. Estoy preparado para dar lo mejor de mí y, si llega la derrota, quiero irme con la sensación de haber hecho todo lo posible”, declaró. Con esa mentalidad, y el respaldo de un equipo que le ha visto trabajar la técnica, la táctica y la movilidad, el salto de Fonseca en Monte-Carlo parece menos un milagro y más el resultado natural de un proceso de crecimiento sostenido en el circuito profesional.