En el ATP 500 de Hamburgo, Tomás Etcheverry cayó ante Tommy Paul tras un par de sets muy disputados y una interrupción por falta de luz, dejando abierto su viaje hacia cuartos y dejando claro que el argentino pelea por consolidarse en la superficie de arcilla.

El ATP 500 de Hamburgo dejó una historia de tensión, golpes y una interrupción que cambió el ritmo de la jornada. Dos sets durísimos frente a un ex top 10, un momento de furia que terminó con la raqueta estrellada contra el suelo y la sensación de que el desenlace todavía no estaba escrito.

Tomás Etcheverry, 25º en el ranking, saltó a la pista bien entrada la tarde para enfrentarse a Tommy Paul, 26º, en un duelo que prometía emoción desde el calentamiento.

Tras dos horas y 25 minutos de juego, el marcador indicó que cada parcial iba a exigirle al máximo: 7-6(7-5) a favor del platense en el primero y 6-7(5-7) en el segundo para el estadounidense, con la acción suspendida antes de poder arrancar un tercero.

El primer parcial fue parejo desde el inicio. Paul logró pegar primero con una ruptura temprana, pero Etcheverry respondió de inmediato, recuperó el servicio y convirtió el set en un tira y afloja constante.

El desenlace llegó al tie-break, donde el argentino salió con energía y convirtió las opciones que se presentaron, llevándose la definición en el mini marcador.

En el segundo set, la historia fue distinta: el estadounidense tomó la iniciativa y forzó un desempate tras igualar a 6 juegos. Etcheverry tuvo momentos de gran pelea, pero la aparición de un par de errores puntuales y una buena lectura de Paul encaminaron la situación hacia un tie-break igual de intenso.

En ese desempate, el argentino mostró garra para recuperar puntos y mantener las esperanzas vivas, pero no fue suficiente: Paul tiró de precisión para adelantarse 5-1 y administrar la diferencia, sellando el set y forzando un tercer episodio que, por la interrupción, no llegó a empezar ese día.

En total, la decisión de suspender el encuentro estuvo a cargo del umpire por falta de luz natural, una circunstancia que obligó a posponer el cierre del choque para el día siguiente.

Quedó, eso sí, la imagen de Etcheverry golpeando la raqueta al suelo tras un error clave, una muestra de la tensión acumulada en un tramo de temporada en el que cada punto cuenta.

La expectativa no termina ahí: tras el descanso forzoso, el plan era continuar el duelo no antes de las 8 de la tarde (hora argentina), con la posibilidad de que un triunfo de Etcheverry le permitiera avanzar a cuartos frente a Daniel Altmaier, quien dio la sorpresa al vencer a Ben Shelton para colocarse entre los mejores ocho.

El historial entre Etcheverry y Paul, que ya comenzó la temporada con enfrentamientos previos, quedaba en favor del argentino por un triunfo previo en Houston, aunque en Hamburgo cada partido se juega con su propia historia.

Más allá de este choque concreto, la semana de Etcheverry ha sido una especie de prueba de constancia en la gira de arcilla: tras conquistar Río de Janeiro en febrero, su año en la superficie lenta ha ido consolidándose con buenas actuaciones en Monte Carlo, Barcelona y Madrid, lo que le permitió ascender dentro del circuito y colocarse como el jugador argentino mejor posicionado de la clasificación.

En el tramo reciente, superó a Francisco Cerúndolo para escalar posiciones y, de cara a Roland Garros, su objetivo es mantener el nivel para llegar al Grand Slam francés con confianza.

El entorno del cuadro de Hamburgo también ofrecía otras imágenes destacadas: Camilo Ugo Carabelli, con su propia historia de progresión, venció a Frances Tiafoe en un duelo de octavos; Román Burruchaga cayó frente a Luciano Darderi en un encuentro pendiente de la misma ronda.

En el otro lado del cuadro, Juan Manuel Cerúndolo decidió abandonar el ATP 250 de Ginebra antes de su debut, tras haber obtenido el título en Bordeaux el fin de semana anterior y situarse en el 54º puesto del ranking, una señal de que los argentinos llegan con confianza a Roland Garros.

Sobre la evolución de Etcheverry, la próxima jornada dictará si el chico de la provincia de Buenos Aires puede cerrar la historia en Hamburgo o si el duelo versus Paul alcanza un cierre definitivo en la jornada siguiente.

Si el argentino logra romper la inercia de su rival, podría encontrarse con Altmaier en cuartos, un encuentro que marcaría un nuevo capítulo de su temporada y su recorrido por pistas lentas que, para muchos, ya se perfilan como el mejor escenario para reencontrarse con una versión más completa de su juego.

En todo caso, Hamburgo dejó claro que Etcheverry está pisando fuerte y que su trayectoria en 2026, con COVID-19 fuera de la conversación, continúa pidiendo paso con cada saque y cada derecha limpia que le permite mirar hacia adelante con ambición.

Este martes, la jornada dejó ver que la lucha por avanzar continúa, y que la respuesta a la pregunta de si Etcheverry llegará lejos dependerá del cierre del duelo suspendido y de su rendimiento en los siguientes compromisos del torneo.