Dos históricos del tenis argentino se citan en Brasil para una exhibición con figuras como Roddick y Meligeni. Entre bromas, cámaras y recuerdos, el evento dejó guiños al pasado y visos de un futuro cercano para Schwartzman.

En una tarde templada de San Pablo, Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman se volvieron a cruzar, pero no para disputar un grande del circuito, sino para una exhibición que reunió a un elenco de nombres conectados con el tenis de su país.

A su lado estuvieron el exnúmero uno Andy Roddick y el brasileño Fernando Meligeni, un invitado especial con pedigree olímpico y habitual de las plazas históricas del tenis.

Fue un encuentro para el entretenimiento, lleno de risas, gestos cómplices y un poco de teatro para las cámaras.

Schwartzman, que anunció su retirada del circuito en 2025 tras el ATP de Buenos Aires, no se aparta del mundo del tenis. Ha dicho que su incursión en YouTube le sirve para acercar el deporte a los aficionados y para mostrar los rincones y las anécdotas que rodean a los jugadores.

En este encuentro, la idea parecía similar: grabar momentos para un proyecto que él describe como “un 2026 divertido” vinculado a los torneos y a la vida en el circuito.

La presencia de la cámara estaba por todas partes: desde la zona de jugadores, donde Del Potro tomaba un café, hasta los traslados en coche que los llevaban al estadio, con la vincha clásica del tandilense como un guiño a sus años de gloria.

La exhibición se convirtió en una pequeña cápsula de historia reciente del tenis argentino: Schwartzman ha seguido de cerca el devenir del deporte y, tras su retirada, continúa ligando su trayectoria con el entretenimiento digital.

A su lado, Del Potro, campeón del US Open 2009, volvió a mostrar ese carisma que siempre lo acompañó, capaz de convertirse momentáneamente en una figura de video-blog sin perder la clase que le dio un lugar único en la historia de su país.

Durante la travesía en una camioneta camino al estadio, la conversación fluyó en tono distendido: “No te descuides, Juan”, soltó Schwartzman, provocando una risa contenida del otro lado.

“Pará un poco. Parece un vlog más mío que tuyo. ¿Por qué no te filmás vos?”, respondió Del Potro entre risas. En ese instante, el campeón del US Open 2009 alzó el móvil y se dejó llevar por un modo “youtuber” que encantó a los presentes, no porque buscara protagonismo, sino por la espontaneidad de una conversación entre dos generaciones distintas del tenis.

Compartieron varios años en el circuito, y aunque tenían cuatro años de diferencia y nunca coincidieron en una misma serie de Copa Davis, la química entre ellos era evidente.

Entre risas y anécdotas, recordaron el único enfrentamiento que sostuvieron, en Flushing Meadows en 2016: Del Potro se impuso 6-4, 6-4 y 7-6 en la primera ronda.

Sus comentarios al respecto fueron cálidos y francos, y sirvieron para iluminar el tramo de la conversación en el que la nostalgia dejó su huella.

En un tramo más serio del video de 18 minutos que quedó registrado, Schwartzman preguntó a Del Potro por los tres momentos más impactantes de su carrera.

La respuesta dejó claro por qué el tandilense es un referente: primero, los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde atravesó un momento delicado por su muñeca y aún así estuvo a un punto de brillar ante rivales de la talla de Djokovic y Nadal; segundo, la Copa Davis, que para la fecha fue una instancia especial por la cercanía de sus compañeros y la pelea colectiva; y tercero, el US Open 2009, cuando convirtió un sueño europeo en realidad para muchos argentinos que miraban desde casa.

Del Potro, con la cámara en mano, remató su lista con una confesión más íntima: eligió Buenos Aires como escenario de su triunfo más especial, aquel que llegó cuando las figuras argentinas estaban menos presentes y la pandemia había reducido al mínimo el público en las gradas.

La historia personal de cada uno, en esa hora de grabación, se mezcló con recuerdos de otras épocas y con la sensación de que el tenis argentino, a pesar de los altibajos, sigue teniendo la capacidad de reunir a generaciones distintas.

El cierre del vídeo fue típico de la idiosincrasia del deporte y de la relación entre ambos: Del Potro sostenía la cámara mientras Schwartzman cerraba con un saludo que dejó la sensación de que, más allá de la exhibición, quedó una promesa de volver a cruzarse en otro formato, donde la cancha sea solo la excusa para hablar de lo que vino y de lo que vendrá.

Y, para terminar con un guiño local, el propio Del Potro dio un comentario que cerró el acto con humor y orgullo argentino: “Aguante Boca, abrazo para todos”.