Juan Martín Del Potro, leyenda del tenis argentino y figura clave de la Davis Cup 2016, se convierte en embajador del Roland Garros Junior Series by Renault y comparte su experiencia con las jóvenes promesas de Latinoamérica en São Paulo.

Se enciende la cámara y aparece Juan Martín Del Potro, una figura que trasciende el tenis argentino. El tandilense, cuyo historial incluye un título de Grand Slam y un palmarés olímpico que iluminó la historia del deporte de su país, es hoy embajador del Roland Garros Junior Series by Renault, un torneo pensado para menores de 17 años que busca sacar del barro a las mejores promesas de Latinoamérica y ofrecerles una vía de acceso directo a Roland Garros.

Desde la ciudad de São Paulo, donde este domingo arranca la competencia en el club Sociedade Harmonia de Tênis, Del Potro habló con Clarín para explicar qué significa este rol y qué esperan él y el circuito de los jóvenes que sueñan con París.

«Ya es el cuarto año en este rol y es muy especial», afirmó el doble semifinalista de Grand Slam y símbolo de la recuperación tras las lesiones.

«Me transporta a mis años de junior ver en el cuerpo de ellos todo lo que yo también viví: la presión, el miedo, la oportunidad de competir en una semana y clasificar para Roland Garros, que es acortar un proceso que se ve en muchos torneos a lo largo del año», añadió.

La idea de Del Potro es simple y poderosa: usar su experiencia para que los chicos entiendan el viaje completo, desde la clasificación hasta el gran objetivo en París.

El argentino elogió la organización y la formato similar al Roland Garros, algo que, según sus palabras, ayuda a los chicos a sentirse cerca de esa gran cita y a entender que el primer paso es aprovechar cada oportunidad que se les presente.

«Compartir con ellos es bonito; nos escuchan y yo les cuento mis historias, mis caprichos y mis caídas, porque si hay algo en común entre todos, es haber pasado por ese proceso: viajes, ranking, torneos que definen años», explicó.

La conversación, inevitable, no puede evitar un repaso a su propia historia. Del Potro, que hizo historia al vencer a Federer en Nueva York en 2009 y que formó parte de la generación que llevó a Argentina a su única Davis Cup en la era moderna, sabe qué significa superar obstáculos.

Su propia trayectoria estuvo marcada por una larga lucha con las rodillas y varias cirugías que fueron escritas como capítulos duros de su carrera. En Shanghái, una caída y una fractura de rótula marcaron el inicio de un calvario que nunca dejó de exigirle disciplina y ganas de volver.

En 2021 sufrió la pérdida de su padre, un golpe que se sumó a años de recuperación y reacomodo emocional. Aquel periodo lo alejó de la vida pública durante un tiempo; sin embargo, la chispa no se apagó y, poco a poco, fue encontrando nuevas formas de acercarse a la cancha sin la presión de competir al máximo.

Más allá de la retirada, Del Potro ha sabido mantener la conexión con su deporte: participó en exhibiciones y eventos donde mostró una versión más serena y agradecida de su carrera.

El 28 de marzo, en São Paulo, se reunió en una cita de convivencia con figuras como Diego Schwartzman, Andy Roddick y Fernando Meligeni, una muestra de que su vínculo con el tenis va más allá de las victorias y las derrotas.

Schwartzman dejó constancia de esa reunión en un vlog de YouTube, dejando constancia de que Del Potro sigue rodeado de la gente que acompaña su historia.

Sobre su retiro, Del Potro recordó a Djokovic como un apoyo decisivo. «Fue clave para encontrar el momento y la forma de decir adiós, de cerrar una etapa sin rencores ni cargas pesadas», dijo. Según él, el serbio, su equipo y amigos como Gabriela Sabatini y Gisela Dulko aportaron un contexto humano y empático que hizo más llevadera la despedida.

«Gracias a esa despedida, aprendí a mirar hacia adelante con más ligereza y a entender que la vida fuera de la competición también puede ser plena y útil», reflexionó.

Hoy Del Potro se presenta más que nunca como mentor y referente para una nueva generación, no tanto por buscar laureles en la pista, sino por ofrecer un mapa de su propio recorrido: la paciencia para progresar, el cuidado del cuerpo y la importancia de disfrutar cada paso, incluso cuando el objetivo final parece lejano.

En ese sentido, su participación en el Roland Garros Junior Series by Renault adquiere un valor doble: ayudar a los jóvenes a lograr sus sueños y recordar que el tenis, con sus altibajos, también es una escuela de vida.

En definitiva, Del Potro no abandona las canchas, solo las transforma: de un jugador que sumaba títulos a un guía que inspira a quienes están por venir, con la misma claridad y la misma entrega que siempre lo caracterizaron.