Un Roland Garros marcado por un episodio insólito: Alejandro Davidovich Fokina admite que su entrenador Mariano Puerta lo abandonó tras la primera ronda, dejando a su equipo sin explicaciones y encendiendo una polémica que se extiende fuera de la pista.

En un Roland Garros que ya venía siendo difícil para Alejandro Davidovich Fokina, la pista parisina vivió una historia paralela y sorprendente que nadie esperaba.

El español cayó este miércoles en segunda ronda ante Thiago Tirante, un partido duro que se decidió tras casi tres horas de intercambio. Pero lo que realmente acaparó la atención fue lo que sucedió fuera de la red: Davidovich Fokina confirmó un rumor que había empezado a circular entre su gente y en el circuito, un rumor que hablaba de una ruptura entre el jugador y su entrenador desde enero, Mariano Puerta.

Según el propio Davidovich, Puerta habría “abandonado” el equipo justo tras su duelo de primera ronda, sin dar explicaciones y tomando un vuelo hacia Miami.

“Se tomó un vuelo y se fue a Miami sin decirnos ni una palabra”, afirmó el español en la rueda de prensa, dejando claro que no hubo una discusión previa ni un aviso formal.

La historia se complicó cuando el propio Puerta, apenas unas horas después, difundió en Instagram un mensaje que desató aún más polvareda. En su post, el exjugador argentino habló de su situación actual y remarcó que, a su juicio, el circuito carece de ciertas figuras que él considera fundamentales.

Su frase más llamativa, alrededor de la botella de champán en una aeronave, decía que no había “entrenadores, preparadores o fisios en el circuito con la mitad de los huevos” que él cree poseer, y anunció que “de vuelta a Miami”.

Este post encendió aún más la mecha de la polémica y dejó a muchos preguntándose qué había pasado realmente dentro del equipo técnico de Davidovich.

La confirmación de la ruptura llegó poco después gracias a la retransmisión de la televisión pública francesa. El rumor, que parecía imposible en pleno Grand Slam, cobró fuerza cuando se hizo público que Puerta habría dejado al jugador sin aviso durante la competición.

Sin embargo, Davidovich trató de aclarar las cosas: aseguró que entre él y Puerta no existía ningún conflicto visible, que la relación era buena y que no hubo tensión previa en los entrenamientos.

“No nos peleamos acá. Estaba todo bien, normal. En el partido con Dzumhur todo fue normal. Teníamos muy buena comunicación”, afirmó el español en referencia a encuentros previos y a su participación en el torneo.

La versión inicial hablaba de un despido tras una fuerte discusión durante uno de los entrenamientos, pero el propio Davidovich insistió en que no hubo incidentes relevantes ni señales de ruptura antes de entrar a la pista en París.

Aun así, el jugador reconoció que la situación, el hecho de quedarse sin entrenador y la incertidumbre pudieron pesarle de forma inconsciente en la derrota frente a Tirante.

“No soy de piedra; quizá esto me pesó de alguna manera”, comentó. En el banco, para este cruce, estuvo su compatriota José Manuel Clavet, otro detalle que subraya que, pese a la incertidumbre, el equipo trató de mantener la normalidad sobre el papel.

La relación entre Davidovich Fokina y Puerta duró solo unos seis meses, y el propio español reconoció que la experiencia fue intensa, con altibajos y un 2025 difícil, cuando acumuló finales disputadas pero sin títulos y dejó escapar oportunidades clave.

En lo que va de 2026, el rendimiento no ha estado a la altura de las expectativas, con buenas actuaciones en torneos previos a Roland Garros, pero sin avances significativos que marcaran un cambio de rumbo.

Más allá de la anécdota en París, la historia de Puerta ofrece una mirada a uno de los episodios más recordados de su carrera. Tras la final de Roland Garros 2005 que perdió ante Rafael Nadal, Puerta dio positivo por dopaje y recibió una sanción que, en un primer momento, fue de ocho años.

Posteriormente, esa pena se redujo a dos años. Es uno de los capítulos más controvertidos de su trayectoria, que contrasta con sus años como jugador destacado de Argentina y con su labor como entrenador, que en este caso, por la vía de la sorpresa, quedó asociada a un episodio de ruptura que nadie parecía ver venir.

En resumen, lo vivido en París dejó un relato doble: por un lado, la decepción deportiva de un duelo intenso y, por otro, la intriga en torno a una relación profesional que, por el momento, quedó en el aire.

Para Davidovich Fokina, la prioridad es procesar lo sucedido, volver a centrar su juego y mirar hacia adelante, con la esperanza de recuperar el impulso que lo llevó a brillar en torneos anteriores y mantener el foco en su objetivo de avanzar en el circuito sin que las historias fuera de la pista interfieran con su rendimiento dentro de ella.