En la edición del US Open 2025, ningún jugador argentino logró avanzar a la tercera ronda en la categoría masculina o femenina, marcando un punto de inflexión en la historia del tenis nacional, similar a lo ocurrido en 2015.
Este sábado se disputó el séptimo día del US Open 2025, una de las cuatro citas más importantes del calendario tenístico mundial. Quedan aún ocho jornadas por jugarse en el torneo, donde los amantes del deporte relojero observan con atención si los tenistas argentinos, tanto en la rama masculina como en la femenina, podrán revertir la desafortunada tendencia de este año.
A diferencia de otras temporadas, en 2025 el panorama para los representantes albicelestes ha sido desolador, reflejando un cambio generacional y el paso del tiempo en el tenis argentino.
En esta edición, ningún jugador argentino logró avanzar más allá de la segunda ronda en el cuadro principal. La esperanza alborotada por Francisco Cerúndolo, actual número 19 del mundo, se desvaneció tras una sorpresiva derrota frente al suizo Leandro Riedi, que ocupa el puesto 435 en el ranking mundial.
El joven argentino, que contaba con un cruce favorecedor ante un rival en clara desventaja, tuvo en su mano la clasificación, ya que iba dos sets arriba.
Sin embargo, tras tres horas y 35 minutos de batalla, el resultado fue 3-6, 4-6, 6-4, 6-4 y 6-2 a favor del europeo, en una derrota que dolió mucho en el ambiente del tenis argentino.
Este revés marca un récord negativo para los argentinos en los últimos diez años, ya que no se registraba una eliminación tan temprana en un Grand Slam desde 2015, cuando Juan Martín Del Potro sufría lesiones y no lograba volver a competir al máximo nivel; en esa ocasión, la presencia en el torneo ya era un logro.
Además, se puede recordar que Solana Sierra, una joven promesa marplatense, también quedó fuera rápidamente en las mismas condiciones, tras su inspirador paso por Wimbledon donde alcanzó los octavos de final.
Tras la derrota, Cerúndolo expresó su reflexión: “Estamos en un proceso en el que no hay ningún Del Potro, ni un Nalbandian o un Coria. Somos jugadores que estamos del puesto 20 en adelante y hoy el nivel en los Grand Slams es muy parejo. No hay partidos fáciles, y salvo a Sinner y a Alcaraz, en estos torneos todo puede pasar. Necesitamos dar un salto de calidad para poder competir mejor”.
Otros dos argentinos lograron avanzar a la segunda ronda de manera momentánea. Tomás Etcheverry, quien en la primera ronda venció a su compatriota Camilo Ugo Carabelli, y Francisco Comesaña, que eliminó al estadounidense Alex Michelsen, lograron dar pelea.
Sin embargo, ambos quedaron rápidamente en la próxima fase, dejando un balance negativo en la actuación del país en este certamen.
Por otro lado, otros tenistas argentinos que aparecieron en el cuadro de este año no lograron superar la primera fase. Entre ellos, Ugo Carabelli, Solana Sierra, Federico Gómez, debutante en el evento, Sebastián Báez y Mariano Navone, quienes se despidieron en los primeros partidos.
El presente del tenis argentino en aspectos internacionales también refleja una tendencia preocupante. En 2025, los equipos nacionales Sub 16 en Luque, Paraguay, y Sub 14 en Salinas, Ecuador, quedaron por primera vez sin participar en los mundiales de sus categorías, lo que preocupa a los expertos de cara al futuro.
Sin embargo, en el ranking individual, todavía hay motivos para el optimismo: actualmente, ocho tenistas argentinos están en el top 100 mundial en individuales, y 15 en el puesto entre los primeros 200, lo que demuestra que hay una base sólida para seguir desarrollando el deporte en el país.
Este fenómeno puede verse como una etapa de transición para la próxima generación, mientras Argentina busca recuperar su protagonismo en los grandes torneos internacionales, tal cual lo hizo en décadas anteriores.
La ausencia de representantes en la segunda semana del US Open 2025 marca un momento de reflexión para las futuras políticas deportivas y de formación en el país, mientras los aficionados esperan que en los años venideros surjan nuevos talentos capaces de devolver al tenis argentino a los primeros planos del deporte mundial.