La capital española vivió una jornada multitudinaria para recibir a la selección campeona del mundo. La caravana, los actos oficiales y la fiesta en Cibeles reunieron a millones de aficionados.

Madrid vivió un lunes histórico. La capital se volcó a las calles para recibir a la selección española, que regresaba como campeona del mundo tras 50 días fuera. Más de 1,8 millones de personas, según el gobierno, abarrotaron el centro desde primera hora de la tarde. El termómetro marcaba más de 35 grados, pero el calor no echó para atrás a nadie. La plaza de Cibeles, con su diosa mitológica, fue el epicentro de una fiesta que duró hasta bien entrada la noche.

Los jugadores, vestidos con trajes azul oscuro de Loewe y con la manga izquierda doblada para mostrar la marca, recorrieron el centro en un autobús descapotable con el lema 'Stars shine together'.

Allí, entre risas, bailes y brindis con zumo, cerveza y champán, mostraban la Copa del Mundo como si fuera un trofeo de cristal recién nacido. Rodri, el capitán, iba sentado con las piernas colgando, sin perderse detalle. Borja Iglesias ejerció de DJ, aunque el ruido de la multitud tapaba la música.

El recorrido fue una odisea en sí misma. Escoltados por la Policía Nacional a caballo, tardaron casi cuatro horas en pasar por la glorieta de Bilbao, la plaza de Colón, la Puerta de Alcalá y, finalmente, Cibeles.

Allí, pasadas las diez de la noche, subieron al escenario entre los gritos de una multitud entregada. Antes, habían pasado por el Palacio de la Zarzuela, donde los recibió la familia real. El rey Felipe VI les dijo: 'Venís cansados, pero qué cansancio más rico. Ha sido una odisea, un camino largo, pero un triunfo épico'. La reina Letizia, vestida de rojo, y sus hijas, con camisetas de la selección con el número 26, mostraron su apoyo.

Después, en la Moncloa, el presidente Pedro Sánchez los felicitó y lanzó un mensaje de cara al futuro: 'No hay dos sin tres', en referencia al Mundial de 2030 que España organizará junto a Portugal y Marruecos.

Sánchez recordó que, aunque él no es experto en fútbol, todos han disfrutado del juego del equipo.

La fiesta en Cibeles contó con actuaciones de Viva Suecia, Lola Índigo, Aitana y otros. Los jugadores fueron saliendo uno a uno con canciones elegidas por ellos. El más aclamado fue Lamine Yamal, la joven perla. Rodri, al subir, gritó un '¡Viva la madre que nos parió!' que coreó todo el público. El entrenador, Luis de la Fuente, fue lanzado al aire por sus jugadores.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, no perdió la oportunidad de fotografiarse con la Copa. La velada acabó junto a la fuente de Cibeles, donde el Real Madrid suele celebrar sus títulos. Y es que, como dijo Sánchez, el sueño del triplete en 2030 ya está en la mente de todos.

España, que ya ganó el Mundial en 2010 y la Eurocopa en 2008 y 2012, suma ahora su segunda estrella. El premio de la FIFA asciende a 44 millones de euros, de los que los jugadores se llevarán un 45%. El resto irá a la Federación. Pero, más allá del dinero, lo que quedó fue una jornada de comunión entre el equipo y su gente. Una fiesta que, como dijo el rey, fue una auténtica odisea con final feliz.