River Plate no pudo superar a Barracas Central en la primera mitad. Un polémico penal no cobrado a favor del Millonario y el gol de Gonzalo Morales, ex Boca, que festejó haciendo el Topo Gigio, encendieron los ánimos en el Monumental.
El partido no pudo empezar peor para River Plate en el Monumental. Dominando la posesión y manejando los tiempos, el equipo de Marcelo Gallardo se topó con una defensa bien plantada de Barracas Central, el 'Guapo', que esperó su momento y golpeó en la primera oportunidad que tuvo.
Fue Gonzalo Morales, delantero formado en Boca Juniors, quien abrió el marcador con un tanto que celebró de manera provocadora, imitando al Topo Gigio y desatando la furia de la hinchada local.
Pero lo que realmente encendió los ánimos fue una jugada polémica en el tiempo añadido del primer tiempo. Lautaro Pereyra, joven promesa de 18 años, recibió un pase de Tomás Galván por la izquierda, ingresó al área y, al intentar eludir a Rafael Barrios, sintió un empujón que lo derribó.
Todo el estadio reclamó penal, pero el árbitro Nazareno Arasa dijo 'siga, siga'.
La repetición mostró que el contacto existió, pero que Pereyra exageró la caída, lo que llevó al VAR, a cargo de Pablo Echavarría, a confirmar la decisión del árbitro.
A pesar de ello, la afición estalló contra los árbitros y contra el presidente de la AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia, coreando cánticos ofensivos.
Históricamente, River ha tenido dificultades para imponerse ante equipos considerados más pequeños en el Torneo Clausura. Barracas Central, por su parte, se ha caracterizado por su solidez defensiva y su capacidad para sorprender a los grandes. Este partido no fue la excepción.
El equipo de Gallardo, que venía de una racha irregular, necesitaba un triunfo para meterse en la pelea por el campeonato. Sin embargo, la falta de puntería en ataque y la controversia arbitral dejaron al Millonario con un sabor amargo al término del primer tiempo.
La polémica no se limitó al campo de juego. En las redes sociales, los hinchas expresaron su indignación, mientras que los analistas debatían si la decisión del árbitro fue correcta. Lo cierto es que la jugada marcará un antes y un después en el partido y posiblemente en el torneo.
River tendrá que reponerse en el segundo tiempo si quiere evitar una derrota que complicaría sus aspiraciones. Mientras tanto, Barracas sueña con dar el batacazo en el Monumental.
El encuentro correspondiente a la fecha 8 del Torneo Clausura 2026 empezó con River intentando imponer su jerarquía. Sin embargo, la falta de profundidad fue evidente. Los mediocampistas no lograban conectar con los delanteros, y las ocasiones de gol se limitaban a disparos lejanos.
Barracas, fiel a su estilo, esperó agazapado. Y cuando tuvo la oportunidad, no perdonó. Un error en la salida de River permitió un contraataque rápido que terminó con el gol de Morales. El ex Boca, que no tuvo una buena relación con la hinchada de River por su pasado, no dudó en celebrar con gestos que avivaron la rivalidad.
La jugada del penal fue el punto de inflexión. Pereyra, que había ingresado como suplente, mostró desequilibrio, pero también cierta picardía al dejarse caer. Los jugadores de River rodearon al árbitro, pero Arasa se mantuvo firme. El VAR, que tantas polémicas ha generado en el fútbol argentino, volvió a ser protagonista.
Para colmo, minutos antes del descanso, River tuvo otra oportunidad clara que fue anulada por fuera de juego. La frustración se apoderó del plantel y de los aficionados, que empezaron a corear contra Tapia, un blanco frecuente de las críticas por su gestión arbitral.
La historia entre River y Barracas no es extensa, pero estos partidos suelen ser trabados. Barracas, que ascendió hace pocos años, se ha ganado el respeto de los grandes por su entrega. Este partido es una muestra de que no le pesa la camiseta.
En el aspecto táctico, Gallardo movió piezas en el entretiempo para buscar mayor profundidad. Pero la defensa de Barracas, liderada por Barrios, se mantuvo sólida. El penal no cobrado podría haber cambiado el rumbo del partido, pero el fútbol argentino es así: lleno de pasión y controversia.