Un enjambre de abejas obligó a detener un partido decisivo en Brasil. Jugadores, árbitros y técnicos se tiraron al suelo para evitar picaduras. El partido se reanudó tras usar el sistema de riego.
Lo que parecía una final de fútbol más se convirtió en una escena de película. En el estadio Joia da Princesa, en el interior de Bahía, se disputaba el partido de ida de la final del Campeonato Baiano Sub-20 entre Fluminense de Feira y Bahía.
Apenas iban 11 minutos de juego cuando un enorme enjambre de abejas apareció de la nada y lo cambió todo.
Los insectos invadieron el campo de juego y, ante el peligro de múltiples picaduras, no hubo más remedio que parar. Futbolistas, árbitros, cuerpo técnico y hasta los camarógrafos que transmitían el partido se lanzaron al suelo boca abajo, cubriéndose la cabeza con las manos o con lo que tuvieran a mano.
Una imagen tan insólita como impactante.
El pánico duró varios minutos. Como nadie sabía cómo espantar a las abejas, los organizadores tomaron una decisión ingeniosa: activaron el sistema de riego del campo. El agua cayó con fuerza y logró dispersar al enjambre. Funcionó. Tras una demora de poco más de diez minutos, el partido pudo reanudarse.
Pero la historia no termina ahí. El partido siguió y Bahía, lejos de desconcertarse, arrasó a su rival. Goleó por 8 a 0 y se quedó con medio título, a falta del partido de vuelta.
No es la primera vez que algo así ocurre en el fútbol sudamericano. En Colombia, el 3 de septiembre del año pasado, el duelo entre Envigado y Millonarios por la Copa BetPlay también se detuvo... ¡en dos ocasiones! Avispas se habían instalado en el estadio Polideportivo Sur y obligaron a los jugadores a tirarse al césped. La misma escena se repitió.
Y más atrás en el tiempo, en el fútbol de ascenso argentino, hubo un caso similar pero aún más curioso. En enero de 2021, en el estadio de Colegiales, en Munro, un panal de avispas se formó durante la semana justo en el travesaño y el parante del arco.
Cuando los jugadores salieron a la cancha, las avispas invadieron todo el sector. El partido entre Colegiales y Flandria por la B Metropolitana tuvo que demorarse hasta que lograron ahuyentarlas con antorchas y fuego.
Los insectos, en especial las abejas y avispas, son una amenaza recurrente en eventos al aire libre. Su presencia puede ser peligrosa si se sienten amenazadas, y un enjambre en movimiento es imprevisible. Por suerte, en este caso no hubo picaduras graves.
El fútbol brasileño ya había sido escenario de situaciones insólitas, pero esta vez la naturaleza se tomó la cancha. La imagen de todos los protagonistas pegados al suelo, esperando que las abejas se fueran, quedará en la memoria de los aficionados. Y es que, cuando las abejas deciden invadir, no hay táctica que valga.