El triunfo ante Banfield en el Monumental marcó el cierre del segundo ciclo de Marcelo Gallardo al mando de River. Tras el partido surgieron rumores sobre tensiones internas, mientras Marcos Acuña y Franco Armani publicaron mensajes para aclarar su postura ante la hipotética discordia.
River Plate derrotó 3-1 a Banfield en el estadio Monumental y, con esa victoria, se cerró una etapa clave de Marcelo Gallardo al frente del equipo en su segundo ciclo.
Al finalizar el encuentro, el técnico partió sin saludar a la gran mayoría de sus jugadores y se retiró del césped sin conceder declaraciones, lo que despertó especulaciones sobre posibles diferencias dentro del vestuario y sobre el clima que rodea al club en este tramo de la temporada.
Aunque el marcador invita a mirar hacia adelante, las imágenes de la salida apresurada y la ausencia de declaraciones de Gallardo alimentan el debate sobre el estado anímico de la plantilla y la relación entre el líder técnico y aquellos jugadores con más historia en la institución.
En cuanto al desarrollo del partido, la apuesta del entrenador se centró en darle minutos a varios juveniles y a algunos futbolistas que venían teniendo menos protagonismo, una estrategia que, según analizan en círculos futbolísticos, podría estar relacionada con una etapa de transición.
Entre las decisiones notables estuvo la titularidad de Facundo González, un debutante inesperado para muchos, mientras que el sustituto natural de otros años, Matías Viña, no sumó minutos.
Desde la grada y las vestiduras, algunas voces marcaron la sensación de que Gallardo buscaba adelantarse a una renovación de la plantilla, a la vez que se mantenía la presión de resultados frente a un Banfield que mostró respuesta en ciertos pasajes del encuentro.
Más allá del partido, el eje de la conversación se trasladó a las redes sociales. Marcos Acuña, defensor campeón del mundo, escribió un mensaje en Instagram en el que dejó claro que no quiere ser objeto de rumores y que no existen conflictos internos.
En su posteo, aseguró que, tras tantos años en el fútbol, aprendió a no engancharse con historias inventadas y reiteró que siempre ha sido profesional, sin fingir lesiones para evitar compromisos.
También subrayó el respaldo de la institución y de sus compañeros, y dijo que seguirá entregándose al club cada día. Estas palabras buscaron calmar el ambiente y aclarar que no hay distancias con el cuerpo técnico ni con la plantilla estelar.
El arquero Franco Armani, que venía de una lesión y salió en el tramo final del encuentro ante Vélez, también apareció en el centro de la conversación pública.
En sus redes, dejó un mensaje para disipar parte de las acusaciones que lo vinculaban con la salida del entrenador y dejó claro que su compromiso estaba dirigido a River, sin que su presencia en el equipo fuese un obstáculo para la continuidad de Gallardo.
En esa línea, Armani dejó entrever que la relación entre todos los actores del club —jugadores, cuerpo técnico y dirigencia— se mantiene en un marco de profesionalismo y que el objetivo inmediato es que River recupere su mejor versión en la competencia que viene.
Históricamente, este club y su afición han vivido una década marcada por el liderazgo de Gallardo, quien asumió el mando en 2014 y convirtió al equipo en un referente continental.
Aunque el final del segundo ciclo no determina de inmediato un nuevo rumbo, deja abierta una etapa de análisis sobre las estructuras, la gestión del vestuario y el proyecto deportivo a corto y mediano plazo.
A partir de ahora, la atención estará centrada en la respuesta del equipo en las próximas fechas, en la posible continuidad o reconfiguración del cuerpo técnico y en el modo en que la institución aborda la continuidad de jugadores veteranos frente a la emergente generación de talentos.
En definitiva, el saldo de esta noche en el Monumental no es sólo el resultado, sino el inicio de una conversación larga sobre el presente y el futuro de River Plate.