Eduardo Coudet no se calló nada tras la eliminación de River ante Aldosivi. El técnico calificó la derrota como un 'papelón' y apuntó a la dirigencia por la decisión de marginar a 15 jugadores. Con el Mundial de fondo, el Millonario busca recuperarse.
Eduardo Coudet no se mordió la lengua. Después de que River Plate cayera estrepitosamente ante Aldosivi por 2-0 en Salta, el entrenador no dudó en calificar la actuación de su equipo como un 'papelón'.
Y vaya que tenía razón. Porque si algo quedó claro es que el Millonario, con un plantel que vale 15 veces más que el del Tiburón (125 millones de euros contra 7,5), no dio ni una a derechas.
El partido fue un calco de lo que viene siendo River en las últimas semanas: un equipo sin alma, sin ideas y, lo peor, sin reacción. A los 40 minutos del primer tiempo ya perdía 2-0, con goles de Tomás Fernández y Nicolás Cordero. Coudet, harto, metió dos cambios antes del descanso: sacó a Meza y Vera, y metió a Arambarri y Beltrán. Pero ni por esas. El equipo siguió siendo un espanto.
En la conferencia, el Chacho fue claro: 'No le encuentro otra palabra. Fue un papelón'. Y luego soltó una bomba: cuando le preguntaron por los 15 jugadores que no viajaron a la pretemporada, cortó en seco: 'Vos sabés muy bien que fue una decisión del club, 100% institucional'.
Ahí quedó al descubierto la grieta entre el técnico y la dirigencia.
Se trata de nombres como Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Matías Viña, Kendry Páez, entre otros. La mayoría ya encontró destino, pero el mensaje de Coudet fue un misil directo a la cúpula. Según pudo saberse, el presidente Stéfano Di Carlo ya había hablado con el entrenador y le explicó que la decisión fue de ellos. Pero el daño ya está hecho.
Más allá del escándalo, River tiene que mirar para adelante. Con el Mundial de por medio, el golpe duele menos, pero la herida está. El equipo arranca el Torneo Clausura el 25 de julio contra Barracas Central, y Coudet espera que Angel Correa y el resto de los refuerzos levanten el ánimo.
'Necesitamos completarnos y generar competencia', dijo, aunque dejó claro que no es cuestión de pedir más jugadores: 'Cuando perdés, hay que hacerse cargo'.
La historia de River está llena de noches gloriosas, pero también de traspiés inesperados. Como aquella vez que cayó ante un equipo de la B en la Copa Argentina, o cuando perdió la final de la Libertadores del 66. Pero lo de ahora es distinto: es la falta de actitud, la ausencia de orgullo. Coudet lo sabe y lo dijo sin vueltas: 'Hay que trabajar para que la gente se sienta identificada con el equipo'.
La hinchada, mientras tanto, hierve en las redes. Pero el Chacho no se esconde: 'No hay tiempo ni paciencia'. Con un mercado que aún puede dar sorpresas y un plantel que debe mostrar otra cara, River está obligado a reaccionar. Porque en Núñez, los papelones no se perdonan.