Un jugador de cricketer de 20 años fue víctima de un chantaje sexual tras una videollamada en WhatsApp: le grabaron sin permiso y le pidieron dinero. La policía alerta del aumento de estos delitos.
Un jugador de críquet de 20 años, natural de Maharashtra y que se encontraba en Bangalore para participar en un torneo organizado por la Junta de Control de Críquet de la India (BCCI, por sus siglas en inglés), ha denunciado haber sido víctima de una estafa de sextorsión.
Según ha contado a la policía, todo empezó cuando conoció a una mujer en una aplicación de citas. La mujer, que se hacía llamar 'Rashika', le pidió que siguieran hablando por WhatsApp. Poco después, ella le propuso hacer una videollamada. Durante la llamada, la mujer se comportó de manera sexualmente explícita, y el jugador, confiado, también se desnudó. Al colgar, ella le dijo que había grabado la conversación sin su permiso y que, si no le pagaba, subiría el vídeo a internet. Asustado y pensando en su reputación, el joven transfirió 1.500 rupias (unos 17 euros). Pero la mujer no se conformó y siguió exigiéndole más dinero, siempre con la misma amenaza. Fue entonces cuando el jugador se lo contó a unos compañeros, que le dijeron que era una estafa típica de sextorsión. Así que fue a la comisaría a poner una denuncia. La policía ha abierto una investigación por extorsión y delitos informáticos, pero la mujer sigue en paradero desconocido.
Este caso no es aislado. En los últimos años, las estafas de sextorsión se han disparado en la India, sobre todo a través de aplicaciones de citas y redes sociales. Las bandas criminales crean perfiles falsos con fotos atractivas para engañar a hombres jóvenes. En muchas ocasiones, ni siquiera hay una mujer real detrás: los delincuentes usan vídeos generados por inteligencia artificial o imágenes robadas para simular una conversación.
La policía de Bangalore, de hecho, ha advertido que cada vez se utilizan más herramientas de IA para clonar voces y crear vídeos falsos que parezcan reales.
El comisario Raja Imam Kasim P pidió a la gente que no acepte videollamadas de desconocidos y que, si alguien les extorsiona, no paguen y acudan directamente a la policía.
También recomendó usar plataformas como StopNCII para eliminar contenidos íntimos subidos sin consentimiento.
Lo curioso es que la BCCI ya había avisado a los jugadores de este tipo de trampas. Poco antes del torneo, la federación había emitido un comunicado alertando sobre 'honeytraps' (trampas de miel) y había reforzado la seguridad en los hoteles para evitar que extraños se acercaran a los deportistas.
A pesar de ello, el joven cricketer picó. Este suceso recuerda a otros casos sonados, como el de un empresario de Mumbai que perdió millones de rupias en una estafa similar, o el de una jugadora de críquet de Jammu y Cachemira que fue detenida por extorsionar a un hombre con un vídeo íntimo.
La ley india, a través del Código Penal (Bharatiya Nyaya Sanhita) y la Ley de Tecnologías de la Información, castiga estos delitos con penas de cárcel, pero las bandas suelen operar desde el extranjero o con identidades falsas, lo que dificulta su captura.
Para los aficionados al críquet, esta noticia es un toque de atención. El críquet es casi una religión en la India, y los jugadores son considerados héroes. Pero también son vulnerables, como cualquier persona. La recomendación de las autoridades es clara: no fiarse de desconocidos en internet, no hacer videollamadas íntimas con gente que no se conoce del todo, y, ante cualquier sospecha, cortar la comunicación y denunciar.
La sextorsión no solo afecta a famosos; cualquiera puede caer. Por eso, la policía insiste en que la mejor defensa es la prevención y el sentido común.
En definitiva, un joven talento del críquet ha aprendido una lección amarga. Y la BCCI, a pesar de sus advertencias, deberá revisar si sus medidas de protección son suficientes. Mientras tanto, los aficionados esperan que el jugador pueda centrarse de nuevo en el deporte y que la policía capture a la responsable. Porque en el críquet, como en la vida, hay que estar siempre alerta.