La Academia atraviesa una crisis interna con apoyo a Diego Milito para impulsar un plan de gestión que apunta a un salto institucional, mientras el equipo encara la Copa Sudamericana ante Caracas y Huracán.
La Academia vive horas convulsionadas por una crisis que parece derivar de la gestión y no solo del césped.
A estas alturas del año, las elecciones para decidir la conducción del club no se celebrarán hasta diciembre de 2027.
Y mientras el equipo se prepara para el partido de Copa Sudamericana de este miércoles frente al Caracas FC en Venezuela y el clásico del domingo ante Huracán, un grupo de dirigentes sale en defensa del proyecto de Diego Milito, un plan que ha seguido dando vueltas en la todavía reciente etapa de trabajo.
En el fondo se trata de reforzar el lema del club, que nació hace 12 años cuando Milito era capitán y goleador de aquel equipo dirigido por Cocca; la idea es avanzar en lo institucional, más allá de los resultados a corto plazo.
El presidente dio su visto bueno y la operación de la segunda línea de la Comisión Directiva parece consolidada.
Después de la tensión de la pasada semana, cuando el equipo empató con Barracas Central, hubo una reunión para acordar expresarse en las redes y dar una lectura más articulada de la situación.
Milito, según cuentas en el entorno, ya dio el visto bueno y pronto podría romper el silencio. Los aficionados exigen respuestas y, en lo deportivo, la meta es apagar el clima de locura que se respira alrededor de La Academia.
Un vocal de Relaciones Institucionales y el Departamento Médico, que lleva años dentro del club, explicó que Milito volvió en 2014 para buscar una nueva gloria y que cada paso dado desde entonces ha estado ligado a logros.
Para este desafío más importante, el plan propone un salto de calidad institucional que abarca crecimiento en todas las áreas. No se trata de hacer política, sino de gestionar y aprender de los aciertos y los errores.
Hablar del debate sobre la forma en que se vivió el último viernes no sirve mucho, pero lo relevante es que hay autocrítica y voluntad de corregir.
El socio debe verlo así: cada día se busca que el club sea más sano y se normalicen las relaciones internas, sin pensar en enemistades.
A continuación, otro vocal, de Filiales, fue contundente: con Racing no se bromea. Fue crítico con las políticas de años anteriores y aseguró que ahora se está reordenando la relación entre filiales y club para que sea sincera y productiva, para que el Racing del futuro no dependa de amistades o pleitos.
Entre los ex dirigentes que se han expresado en estas horas se cuentan Roberto Torres y Adrián Fernández, con versiones distintas pero con el mismo horizonte: que el club funcione con criterios claros, que se escuchen las voces de los socios y que la crítica tenga cabida, siempre dentro de un marco de respeto.
El objetivo es evitar que la crítica se convierta en una caza de brujas y que el proyecto avance con propuestas y ideas, no con insultos.
Al borde de una jornada decisiva, Racing entiende que su destino va más allá de tres puntos. En el viaje a Caracas, con escala en Bogotá, se habló poco de tácticas y mucho de unidad. Los jugadores mostraron tristeza por el gol de Huracán, pero al llegar a la capital venezolana celebraron, aunque fuera simbólicamente, la victoria de Argentinos Juniors.
El plantel sabe que depende de sí mismo para seguir en la Copa Sudamericana y para contribuir a calmar a las fieras que rodean al club. Y mientras tanto, la conversación política sigue, no en las cifras del marcador, sino en las ideas, en la gestión y en la esperanza de que Racing vuelva a ser un proyecto sólido, con cantera, infraestructuras y un rumbo claro.