El Liverpool, sin Salah y Alisson, cae ante el Brighton 2-1 en la jornada 31 de la Premier, mientras Welbeck firma un doblete. Ekitiké se lesionó al inicio y el equipo de Slot suma tres duelos sin victoria. Brighton, tres victorias en cinco encuentros, mantiene viva la lucha europea y el PSG espera en cuartos de Champions.

El Liverpool cayó 2-1 fuera de casa ante el Brighton en la jornada 31 de la Premier League, perdiendo una oportunidad de colocarse provisionalmente entre los cuatro primeros.

El equipo dirigido por Arne Slot no contó con su mejor día: la ausencia de Mohamed Salah y Alisson por molestias físicas dejó al conjunto red con menos pólvora y menos confianza entre líneas, mientras el Brighton aprovechó la oportunidad para sentirse cómodo durante largos tramos del encuentro.

El Brighton se adelantó con un doblete de Danny Welbeck, que fue letal a los 14 y 56 minutos. El gol visitante llegó de Milos Kerkez, quien clavó el 1-1 a los 30 minutos, devolviendo la esperanza a los visitantes, pero no fue suficiente para evitar la derrota.

El choque parecía encaminarse a un reparto de puntos cuando Welbeck golpeó de nuevo al inicio del segundo tiempo, dejando a los de Klopp con la tarea de buscar la igualada sin éxito.

La derrota dejó al Liverpool con tres jornadas consecutivas sin ganar. La preocupación en Anfield, además, pasa por el ataque: la participación de Ekitiké se vio interrumpida al comienzo y se temían problemas para su estado físico.

Con Salah y Alisson fuera por molestias, la diana de Welbeck fue un golpe duro para el conjunto de Slot, que veía cómo el Brighton recuperaba posiciones en la tabla y se mantenía firme en su propuesta de juego.

Para Brighton, el triunfo representa su cuarta victoria en los últimos cinco encuentros y le mantiene vivo en la lucha por un puesto europeo. El equipo dirigido por Slot mostró una versión sólida y disciplinada, aprovechando las oportunidades y sabiendo defender cuando hizo falta. Este resultado encaja con la tendencia reciente del Brighton, que ha ido creciendo bajo la dirección de su cuerpo técnico y ha mostrado un juego más compacto tanto en casa como fuera.

En el plano de calendario, el Liverpool tiene por delante compromisos importantes: en dos semanas y media enfrenta la ida de los cuartos de final de la Champions League contra el PSG, vigente campeón.

A falta de todas las competiciones, el club busca asegurar la clasificación a la máxima competición continental y, de paso, terminar lo más alto posible en la Premier para garantizar un cupo directo la próxima temporada.

En definitiva, una derrota que obliga a ajustar estrategias, planificar recuperaciones y mirar hacia el próximo encuentro con la esperanza de volver a la senda de los triunfos.