La estrella del patinaje Ilia Malinin no logró el oro en la rutina libre de Milano-Cortina 2026 tras ganar el corto, y recibió apoyo público de Simone Biles, en el marco de una conversación global sobre salud mental en el deporte.

Ilia Malinin, la gran figura del patinaje artístico, llegó a Milano-Cortina 2026 con un objetivo claro: conseguir el oro en su primera participación olímpica, un hito que parecía posible tras dos años de invicto.

Había logrado el primer paso al imponerse en el programa corto, incluso arriesgando una maniobra polémica para la disciplina: un mortal hacia atrás.

Su ejecución levantó aplausos y dudas a la vez, pues mostró un talento sin fisuras pero, al mismo tiempo, una presión que podría pesarle.

Sin embargo, la jornada de la rutina libre mostró un giro inesperado. Malinin cometió varios errores, perdió el ritmo y cayó en dos ocasiones, quedando fuera de la pelea por las medallas y terminando en octavo lugar. Tras la prueba, el propio atleta admitió sentirse quebrado por la presión externa y por las grandes expectativas que se habían generado en torno a su debut olímpico, una experiencia que para muchos jóvenes deportistas puede superar la capacidad de manejo emocional habitual.

La historia dio paso a un episodio que trascendió el hielo: mensajes de ánimo y respaldo provenientes de una figura de referencia en el deporte mundial.

Simone Biles, la gimnasta estadounidense con un palmarés incomparable, se puso en contacto con Malinin para hacerle saber que entendía lo que estaba viviendo y para ofrecerle apoyo inmediato.

La conversación entre ambos surgió de manera fortuita durante apariciones en el programa Today Show de NBC, y dejó en claro que las crisis mentales pueden afectar a atletas de élite, independientemente de la disciplina.

Biles, que ha explicado públicamente cómo enfrentó sus propias batallas internas, relató haber sentido una identificación profunda con la situación de Malinin.

Su intervención dejó claro que el cuidado de la salud mental no es un asunto accesorio, sino una pieza clave para sostener una carrera longeva en el alto rendimiento.

En Tokio 2020, la gimnasta tuvo que gestionar una situación conocida como twisties, que la llevó a priorizar su bienestar por encima de la presión por medallas; esa experiencia fortaleció su convicción de que pedir ayuda profesional y rodearse de un equipo de apoyo es fundamental para cualquier atleta.

La conversación entre Malinin y Biles ha contribuido a ampliar una conversación mundial sobre la salud mental en el deporte de alto rendimiento. Expertos y atletas coinciden en la necesidad de contar con estructuras de apoyo, como psicólogos deportivos, asesoría emocional y políticas que permitan a los deportistas reconocer límites sin sentir que traicionan su ambición.

Diversos casos de atletas de distintas disciplinas han impulsado movimientos para normalizar la búsqueda de ayuda y reducir el estigma asociado a las dificultades psicológicas en el ámbito competitivo.

Desde su experiencia, Malinin ha dejado entrever que esta derrota puede convertirse en una lección de cara al futuro. Afirmó que la presión no define su carácter ni su talento, sino que es una realidad que debe aprender a gestionar para crecer a largo plazo. Además, su equipo ha señalado que este episodio podría fortalecer su enfoque defensivo ante la ansiedad de los grandes escenarios, sin restarle confianza en su capacidad para competir al más alto nivel en la próxima temporada.

Históricamente, el deporte ha ido evolucionando hacia una mayor empatía y reconocimiento de la salud mental como un componente esencial del rendimiento.

En los últimos años, numerosos atletas han pedido más recursos y espacios para trabajar estas facetas, lo que ha llevado a la creación de programas de apoyo y a un cambio cultural que privilegia el bienestar humano sobre la mera obtención de resultados.

En ese marco, la experiencia de Malinin en Milano-Cortina 2026 podría convertirse en un ejemplo práctico de cómo la sociedad deportiva puede acompañar a jóvenes talentos cuando la presión se intensifica.

De cara al futuro, Malinin enfrenta la tarea de recuperar confianza y consistencia en la arena internacional. Sus próximos retos incluirán mantener la regularidad en competencias de alto nivel y seguir fortaleciendo la relación entre el rendimiento técnico y la salud emocional.

Con el respaldo de figuras como Biles y un interés creciente por parte de entrenadores y federaciones, el patinaje artístico podría avanzar hacia un modelo más sostenible, donde el crecimiento de un atleta se mida tanto por sus logros como por su bienestar integral.