Cobertura detallada de la controversia surgida por la participación de atletas rusos y bielorrusos con bandera e himno en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, tras las victorias de Anastasiia Bagiian y las protestas de deportistas de Alemania y República Checa durante las ceremonias de premiación, con contexto histórico de sanciones y neutralidad deportiva.

La autorización para que atletas de Rusia y Bielorrusia compitan bajo su propia bandera y su himno en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 ha seguido generando fricción y controversia en esta edición de la cita para-deportiva.

Tras las victorias de la esquiadora rusa Anastasiia Bagiian en el sprint clásico y en los 10 kilómetros de la categoría de discapacidad visual severa, se vivieron momentos tensos en las ceremonias de premiación.

Esquiadores alemanes y checos protestaron en silencio, evitando mirar hacia los mástiles y negándose a quitarse los gorros, gestos que dejaron en evidencia el descontento con la decisión del Comité Paralímpico Internacional de levantar la neutralidad de los deportistas de estos dos países, excluidos de competiciones internacionales desde 2022 por la invasión a Ucrania.

Bagiian, de 24 años, ganó el sprint el martes y volvió a imponerse este miércoles en los 10 kilómetros, manteniendo la tensión en el podio. En la prueba de sprint, la alemana Linn Kazmaier y la china Jihong Cong completaron el podio, pero durante la entrega de medallas se vio a Kazmaier y a su guía Florian Baumann evitando la foto de grupo y no quitándose los gorros frente a la bandera rusa.

En una declaración a la cadena ARD de su país, Kazmaier explicó que la decisión estuvo motivada por el hartazgo de que la política eclipse al deporte y que muchos atletas rusos podrían no apoyar al sistema ruso.

Baumann añadió que en Beijing 2022 hubo una experiencia de solidaridad con Ucrania y que, para muchos atletas, la situación actual es difícil, aunque no considera correcta la decisión de permitir a Rusia competir con su propia bandera y himno.

Un video difundido en redes mostró a un miembro de la organización acercándose a los medallistas para proponerles hacerse una selfie; Baumann negó la foto y continuó caminando, seguido por Kazmaier.

Bagiian y su pareja Serguei Siniakin posaron con los ganadores en la ceremonia, pero la atmósfera siguió marcada por la polémica. En la prueba de los 10 kilómetros, la checa Simona Bubenickova, plata, y su guía David Srutek también se negaron a participar en la foto grupal. Poco después, cuando los atletas pasaron por la zona mixta, los periodistas rusos intentaron entrevistar a Bubenickova, pero el responsable de prensa del equipo checo lo impidió, señalando que no hablaría con los rusos.

La BBC informó que un portavoz del IPC aseguró que la organización está al tanto de las protestas y que está recopilando y analizando pruebas para determinar si representan una violación a las normas de neutralidad en el podio.

En Milano-Cortina, Rusia volvió a competir con bandera e himno por primera vez desde Sochi 2014. Tras esos Juegos, la selección rusa estuvo suspendida por un escándalo de dopaje sistemático avalado por el Estado y, en 2022, recibió la sanción tras la invasión a Ucrania, sanción que se aplicó también a Bielorrusia.

Ucrania denunció presiones y discriminación. El Comité Paralímpico Ucraniano (NPCU) afirmó que sus atletas están sujetos a una “presión sistemática” por parte de representantes del IPC y del Comité Organizador, con manifestaciones negativas y obstáculos, incluida la retirada de la bandera ucraniana en la Villa Paralímpica sin justificación y restricciones para reuniones nocturnas entre deportistas y técnicos para planificar el día siguiente.

El NPCU también relató un momento incómodo en la entrega de medallas de Oleksandra Kononova, oro en biatlón, cuando un miembro del IPC intentó quitarle unos pendientes con la bandera de Ucrania que llevaban un mensaje de alto a la guerra, lo que generó una reprimenda posterior.

En una entrevista con EFE desde Kiev, Matviy Bidni, ministro de Deportes ucraniano, afirmó que parece haber alguien incentivando conductas orientadas a discriminar a Ucrania y a legitimar los crímenes rusos.

Con información de agencias, la situación en Milano-Cortina 2026 continúa siendo un campo de fricción entre la política y el deporte, con el IPC vigilando posibles infracciones a las normas de neutralidad y con Ucrania denunciando presiones mientras la competición avanza.

Cabe señalar que, en este texto, no se mencionan montos monetarios expresados en una moneda específica en la fuente original. Por lo tanto, no hay montos para convertir a euros en este relato. Sin embargo, el contexto histórico ayuda a entender la magnitud de la controversia: la participación de Rusia en este ciclo Paralímpico con bandera y himno marca una excepción frente a la suspensión de 2022 y la historia de sanciones por dopaje estatal, así como el marco de tensión regional que continúa afectando a la comunidad para-deportiva mundial.

En paralelo, la guerra y las tensiones entre Rusia, Bielorrusia y Ucrania siguen condicionando la cobertura y las reacciones de los atletas, las federaciones y los medios internacionales, que continúan evaluando la neutralidad política en el podio y sus posibles implicaciones para la integridad de las competiciones.