El choque Estados Unidos vs Turquía en el Mundial 2026, disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles, tuvo un aliciente extra: la presencia de varias celebridades que elevan la expectación más allá de lo deportivo. Este artículo repasa los momentos clave y añade contexto histórico sobre la Copa del Mundo en su edición expandida.
Ya se ha vuelto habitual ver a un buen número de famosos decir presente en los partidos de la selección de Estados Unidos durante este Mundial 2026, y el encuentro de este jueves entre el equipo dirigido por Mauricio Pochettino y Turquía no fue la excepción.
Brad Pitt y Edward Norton, los protagonistas de El club de la pelea, se dejaron ver en uno de los palcos del SoFi Stadium de Los Ángeles, mientras los aficionados celebraban que su país ya tenía asegurada la clasificación a los dieciseisavos de final del torneo.
La presencia de Hollywood en las gradas no terminó ahí. Paris Hilton se encargó de colocar la pelota para el saque inicial sobre un atril, un momento que abrió el espectáculo y dio pie a la salida de los jugadores y del equipo arbitral al césped.
Después de ese ritual, la empresaria y figura mediática se acomodó en un palco junto a su esposo, Carter Reum, y siguió la acción desde una zona privilegiada.
Este episodio demuestra que el glamour no falta en cada partido del combinado local que comparte esa etiqueta con México y Canadá dentro de este Mundial.
Otro nombre que resonó entre las cámaras fue Ashton Kutcher, un aficionado dedicado al fútbol que no ha escondido su admiración por Lionel Messi.
Kutcher ha aparecido en varias ocasiones con camisetas de la Selección Argentina y confesó, en algún momento, su pasión por el astro del ataque. En 2016 ya había visitado el estadio Monumental junto a Danny Masterson y llegó a patear una pelota sobre el césped de River Plate, un recuerdo que suele salir en las recopilaciones de fans y que subraya su vínculo con el fútbol.
La escena de las gradas se completó con la presencia de George Weah, exfutbolista y Balón de Oro en 1995, el único africano en lograr ese galardón.
Weah acudió al estadio para seguir de cerca a su hijo Timothy, titular en el equipo de Pochettino y una de las sensaciones del Mundial. Este tipo de visitas refuerza la idea de que el fútbol va más allá de las reglas y de la táctica: es un gran escaparate de historias familiares y de temporeros que cruzan fronteras.
La coyuntura del partido, además, subraya una realidad que ya es parte del relato del Mundial 2026: la expansión a 48 selecciones. Esta novedad implica vías distintas hacia las fases finales, rivales más variados y un mayor aprendizaje para las comunidades futbolísticas de todo el planeta.
El encuentro del SoFi Stadium, con capacidad para decenas de miles de aficionados, fue un microcosmos de esa mezcla entre deporte y espectáculo que caracteriza a una edición tan mediática como histórica.
En definitiva, lo que dejó este choque va más allá del marcador. Es la convergencia entre fútbol de alto nivel y el fenómeno de las celebridades que, desde las gradas o desde las pantallas, contribuyen a convertir cada jornada en un gran evento mundial.
Y mientras Estados Unidos continúa avanzando en la fase final, el público ya sabe que no solo mira fútbol: mira una experiencia cultural que se amplía con cada edición del Mundial, en la que, ahora más que nunca, el entretenimiento y el deporte caminan juntos hacia la gran noche de la final.