Inter Miami se impuso 6-4 a Philadelphia Union en un choque eléctrico de la MLS donde Messi dejó el campo por un posible problema en el isquiotibial, encendiendo las alarmas de la Albiceleste a pocas semanas del Mundial 2026.

Faltan 17 días para que arranque el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos y 23 para el debut de la Selección Argentina frente a Argelia en Kansas City, un detalle del calendario que ya pone nerviosos a los aficionados y a la propia plantilla.

En este contexto, cada paso de Leo Messi se sigue con lupa, porque el capitán de la Albiceleste va a su último gran torneo con la camiseta de su país y, además, con la presión de rendir al máximo en las ventanas de competencia que se avecinan.

Pero antes del foco en la gran cita mundial, la actualidad manda en Estados Unidos, donde Messi volvió a robar cámara por un motivo distinto al de las jugadas brillantes: un posible problema físico que podría marcar las próximas semanas.

El episodio ocurrió durante un partido de la MLS entre Inter Miami y Philadelphia Union, disputado bajo una lluvia que hizo del césped un terreno resbaladizo y pesado.

En un primer tiempo intenso, Messi no solo participó activamente sino que dejó dos asistencias que pavimentaron una primera parte espectacular, cerrada con empate 4-4.

El equipo de Miami parecía tener la llave para desatascar un primer periodo abierto, y las emociones no tardaron en subir cuando Luis Suárez se apuntó un triplete que terminó desequilibrando el marcador a favor de los locales, 6-4.

Con el inicio de la segunda mitad, la tensión dio un giro inesperado. A los 27 minutos, Messi dejó de participar activamente en el juego, se desconectó del balón y comenzó a caminar de espaldas a la acción. En un gesto característico de quien sabe que cada segundo cuenta, se arremangó, se acercó a la línea de banda y solicitó el cambio. Pronto se confirmó lo que muchos ya temían: el astro rosarino mostraba molestias en el isquiotibial izquierdo, un músculo que históricamente le ha traído quebraderos de cabeza y que, en este tramo de su carrera, preocupa tanto a su club como a la selección.

El estadio dejó de lado la algarabía para centrarse en la incertidumbre: ¿qué pasaría con Messi? ¿Sería algo pasajero o un nuevo episodio que podría obligarlo a parar? El cuerpo técnico de Inter Miami, liderado por Guillermo Hoyos, salió a la conferencia de prensa para traducir el momento sin apresuramientos.

“Todavía no hay un informe definitivo, pero el alta probable está condicionada por el estado del campo, extremadamente pesado por la lluvia, y por la fatiga acumulada”, aseguró el entrenador, tratando de calmar a la afición sin ocultar la prudencia.

En sus palabras también quedó clara una idea: ante la duda, lo prudente es no arriesgar a un jugador clave.

Con Messi ya fuera del césped, el duelo continuó y Silvetti, el joven que entró para ocupar su lugar, ofreció una respuesta contundente. En declaraciones posteriores, Silvetti admitió la realidad del momento: no estaba claro si se trataba de una lesión, de cansancio o de otro factor, y añadió que la situación se resolvía, como suele ocurrir en estos casos, con el parte médico oficial.

Hoy, el club y la Asociación esperan completar la evaluación en las próximas horas para dar una lectura más precisa del estado de la estrella.

Más allá de la preocupación táctica, el partido dejó una imagen de resiliencia competitiva y de concentración de un Messi que, pese a las dudas físicas, aportó juego, experiencia y liderazgo durante los minutos que disputó.

La historia de este encuentro también se escribió en la memoria de la afición por el rendimiento colectivo de Inter Miami, capaz de convertir un partido en una exhibición de goles y garra, con Suárez dominando la escena en la segunda mitad.

En el plano histórico, Messi ha sabido convivir con lesiones musculares en diferentes etapas de su carrera, y cada episodio ha generado un protocolo de carga y recuperación ajustado a su calendario, especialmente en un año que se presagia definitivo por su condición física y su papel en la campaña mundial.

En este sentido, la próxima publicación de los partes médicos será determinante para confirmar si Messi podrá concentrarse en la preparación del Mundial con normalidad o si deberá afrontar un plan de recuperación más conservador.

En resumen, el encuentro dejó una combinación de espectáculo y preocupación: un triunfo amplio para Inter Miami, un Messi que dejó la cancha con signos de molestia y una Argentina que observa con atención a su capitán a menos de tres semanas de iniciar la recta final hacia la Copa del Mundo.

Las próximas horas serán decisivas para entender si la posible molestia es pasajera o si exige una readaptación de la carga de trabajo del equipo de Scaloni, que, mientras tanto, mantiene la esperanza de contar con su referente para el gran reto que se avecina en territorio norteamericano.