Análisis sobre Kendry Páez, su llegada a River Plate en calidad de cedido, y las críticas de un medio francés por su estilo de vida y su rendimiento en los primeros meses en Argentina.

Kendry Páez, el joven mediocampista ecuatoriano que muchos en su país destacaron como una promesa cuando se confirmó su llegada a River Plate, llega a Núñez a préstamo por dieciocho meses proveniente de Racing de Estrasburgo.

Su llegada ha generado expectación y, al mismo tiempo, un debate sobre su madurez y su capacidad para adaptarse a un club de alto perfil en el fútbol sudamericano.

A su llegada, la noticia se centró en su pasado reciente y en las lecciones que podría traer a un equipo acostumbrado a exigir rendimiento inmediato.

Antes de desembarcar en Argentina, Páez estuvo cedido a Estrasburgo proveniente de Chelsea. En la Ligue 1, su debut no vino acompañado de continuidad: apenas fue titular desde finales de septiembre y su cuenta se cerró con un gol en 718 minutos disputados.

Esos números, unidos a rumores sobre su vida fuera del campo, alimentaron la mirada crítica de analistas y aficionados por igual. Un periodista galo de reconocimiento señaló que, dieciocho meses después de haber sido visto como una de las promesas mundiales de su generación, Páez había caído en desgracia.

Según ese análisis, su estilo de vida y lo que describen como una falta de profesionalismo le han costado protagonismo en los clubes y le han restado respaldo en la prensa.

El relato añadió detalles sobre salidas nocturnas en discotecas de Alemania y de Estrasburgo, mencionando especialmente una conocida discoteca llamada La Salamandre, así como visitas a Disneyland París, como ejemplos de conductas que habrían limitado su progreso y complicaron la supervisión de entrenadores y directivos.

Estas notas se sumaron a una imagen que, según la crónica, contrastaba con la que River Plate esperaba de un jugador que llegó con el cartel de gran promesa.

En 2024, durante una celebración tras un triunfo de Ecuador frente a Guatemala que terminó en una discoteca de Nueva York, Páez recibió medidas disciplinarias por parte de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, que emitió un comunicado al respecto.

El procedimiento fue comentado también por el ministro de Deportes en un podcast, quien señaló que el jugador, pese a su juventud, debía enfrentar la realidad de la profesionalización y de la responsabilidad que implica firmar contratos y representar a un país en el ámbito internacional.

Este episodio, lejos de aislarlo, alimentó un debate sobre la presión que enfrentan los jóvenes talentos cuando conviven con la fama y con la exposición mediática.

A pesar de estas señales, Páez llegó a River Plate con la esperanza de convertir esa promesa en rendimiento tangible. Sin embargo, la crítica de los medios europeos no se limitó a su vida extradeportiva; se alegó que su presencia mediática y su protagonismo en otros ámbitos de interés general, más que en las páginas deportivas, reflejaba la necesidad de una supervisión más estricta y de maduración integral para un jugador que buscaba consolidarse en el fútbol argentino.

En River Plate, las miradas estaban puestas en su capacidad de adaptarse a un estilo de juego más físico y exigente, y a un entorno de presión constante por resultados.

Al cierre de 2025, el equipo y la afición seguían esperando que Páez demostrara el rendimiento que lo llevó a ser comparado con grandes figuras del fútbol.

El ex entrenador del club en la época del crédito europeo, como en otros casos, señaló que ya no había excusas y que el desarrollo dependía de su actitud y su continuidad en el campo.

Con la llegada de Gary O’Neil y los cambios en el cuerpo técnico, se esperaba que Páez pudiera obtener minutos de juego de manera sostenida y demostrar un crecimiento real.

Sin embargo, los últimos tres partidos dejaron apenas un minuto de juego para el jugador, y la posibilidad de que terminara su cesión en River Plate quedó sujeta a la respuesta del equipo ante su rendimiento futuro.

En este contexto, la historia de Kendry Páez en River Plate continúa siendo un tema de análisis para aficionados y especialistas, que observan si el talentoso jugador logrará canalizar aquella etiqueta de promesa en una trayectoria profesional sólida y sostenida dentro de una de las ligas más exigentes de Sudamérica y del mundo.