Brasil derrotó 2-1 a Argentina en la final de la Copa América de futsal 2026 disputada en Luque, y ratificó su dominio regional; el partido destacó el rendimiento de Matheus Marcos y un proceso de renovación en la Albiceleste.
La Copa América de futsal 2026 desembarcó en el COP Arena Oscar Harrison de Luque, Asunción del Paraguay, y vivió una final de alto voltaje entre Brasil y Argentina que terminó con un 2-1 a favor de la Verdeamarela.
El triunfo brasileño volvió a poner de relieve la superioridad histórica de Brasil en el futsal sudamericano y dejó a Argentina con la ganas de levantar un trofeo que, pese a la derrota, dejó varias señales positivas para un proceso de renovación.
En un duelo que prometía emoción desde el silbatazo inicial, el protagonismo se repartió entre la movilidad del conjunto verdeamarelo y el empuje de la Albiceleste, que luchó hasta el último suspiro.
La noticia de la jornada fue la decisión técnica de alinear a Matheus Marcos como titular frente a Willian, MVP del Mundial anterior, una elección que encontró su recompensa cuando el arquero apareció en momentos decisivos y elevó el tono del partido.
Argentina, dirigida por Matías Lucuix, llegaba a la final con la mirada puesta en su cuarto título de Copa América, tras las coronas de 2003, 2015 y 2022, y con la estabilidad de haber disputado su sexta final consecutiva en la competencia continental.
En la primera mitad, Brasil dio la primera estocada con Joao Vitor, quien abrió el marcador gracias a una distracción defensiva de la defensa argentina.
Esa diana fue la única diferencia al descanso, a pesar de que la Albiceleste acumuló no menos de siete remates al arco rival, demostrando que el esfuerzo ofensivo seguía siendo una de sus virtudes.
Un aspecto destacable de este ciclo de la selección argentina es el reacomodo generacional que vive el equipo: el plantel incorporó caras nuevas, alejándose progresivamente de la llamada generación dorada que llevó a Argentina al título mundial en 2016 y que protagonizó las finales de los años subsiguientes.
En ese marco, Nicolás Sarmiento se perdió el debut por lesión en la primera jugada del torneo, y la plantilla dejó en evidencia la necesidad de un recambio que, a juzgar por el rendimiento de jóvenes valores como Bautista Caso y Lucas Granda, parece estar en marcha.
El segundo tiempo mostró la intensión de la Albiceleste de forzar la igualdad: faltando poco más de dos minutos para el cierre, Matías Rosa dio el empate tras una jugada iniciada por el capitán Lucas Bolo, que dejó al equipo con esperanza.
Argentina tuvo un mano a mano con Ángel Claudino definiendo alto, pero Matheus Marcos respondió con una intervención crucial que sostuvo la ventaja brasileña.
Y a falta de 70 segundos, Dyego Zuffo intentó desde media distancia; la pelota, que parecía irse, rebotó en Caso y descolocó a Lukas Acosta para pegar en el palo y encaminar el desenlace.
Con el pitido final, Brasil celebró la consagración y dejó abierta la posibilidad de nuevos choques entre ambas escuadras en la temporada, incluida la mención de la Finalissima 2026.
En esa edición, de carácter intercontinental y con cuatro participantes, el formato busca ampliar el cruce de potencias del futsal entre continentes, a diferencia del fútbol.
Argentina, que ya disputó la primera edición de la Finalissima en 2022 como local y terminó cuarta, espera conocer al ganador de la Eurocopa para definir su próximo reto, en una búsqueda por afianzar un proyecto de alto rendimiento.
Desde el punto de vista histórico, Brasil ha mantenido un dominio sostenido en el futsal sudamericano, mientras que Argentina ha puesto énfasis en un proceso de renovación que ya dio señales de progreso en este torneo.
En 2016, Argentina logró uno de sus hitos más destacados al consagrarse campeón mundial, un logro que todavía resuena en el ciclo actual y que motiva a la selección a buscar continuidad y crecimiento ante un Brasil que continúa marcando el ritmo de la región.