El club azul y oro confirma a Rodolfo Arruabarrena como nuevo entrenador y mantiene abierta la puerta al retorno de Sebastián Villa, con negociaciones que podrían acercarse a los diez millones de dólares y una cláusula de rescisión alrededor de los 6 millones.

El plan ya está en marcha. El fichaje del técnico está cerrado y ahora toca el jugador franquicia. Juan Román Riquelme ha logrado acordar la llegada de Rodolfo Arruabarrena, que el viernes pisó suelo argentino y dejó claro que quiere empezar a poner sus ideas sobre la mesa cuanto antes.

En las primeras horas, Arruabarrena visitó las instalaciones de la formación de Boca en el predio de Ezeiza y, ya de cara al sábado, se le ha visto escoltando a entrenadores de la cantera: estuvo observando a los chavales de Séptima División, como para calibrar el estado de las bases del club.

Mientras tanto, la jerarquía azul y oro intenta cerrar el capítulo del delantero que encabece el nuevo proyecto. En la mesa está Sebastián Villa, y la negociación ha entrado en una fase áspera: Independiente Rivadavia, el club de Mendoza, pide entre 8 y 9 millones de dólares para liberar al jugador.

Boca, que ya había puesto sobre la mesa su propio plan, sabe que no será sencillo; a estos números se suma la cláusula de rescisión, fijada en 6 millones, aunque el “número mágico” parece acercarse a los 10 millones, según las conversaciones que se han filtrado entre las partes.

Los rumores desde las filas de Boca apuntan a que Riquelme podría intentar compensar con algunos jugadores en el traspaso, una estrategia que suele llamar la atención de los clubes que aceptan coordinar este tipo de operaciones.

Sin embargo, Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, le fue claro a Clarín: no está interesado en esa fórmula. En la conversación telefónica del jueves por la tarde fue tajante: no quiere intercambios; quiere dinero o una oferta que cumpla con sus expectativas.

Villa, por su parte, todavía está vinculado a Boca desde su primera etapa en el club, que comenzó en 2018 cuando el conjunto xeneize pagó 3,5 millones de dólares a Deportes Tolima por cerca del 70% de su ficha.

El delantero disputó 172 encuentros oficiales con Boca, dejó 29 goles y repartió 33 asistencias. Su salida, en 2023, dejó una deuda legal para el club y para el propio jugador, que enfrentó un proceso vinculado a violencia de género: fue condenado de forma suspendida a dos años y tres meses de prisión, una condena que Boca quiere dejar atrás con un nuevo episodio en su vida deportiva.

En las últimas horas, el club también ha recordado el contexto más amplio de su marcha: Villa había sido ofrecido a otros clubes, y aunque Boca contempló opciones como Kevin Zenón, Williams Alarcón, Agustín Martegani y Lucas Janson, la respuesta del colombiano fue contundente: dijo que no interesaba.

A ello se suma la noticia de que Villa, con su vida personal en un momento de cambios, se convirtió en padre recientemente: el viernes nació Milagros, su hija, y el propio delantero comunicó en redes sociales la bendición familiar con un mensaje de agradecimiento y fe, junto a una foto familiar.

En esta historia, Boca parece haber encontrado la pieza técnica que quería y ahora se centra en cerrar un acuerdo que permita llamar de nuevo a Villa a filas, siempre dentro de un marco económico que no desestabilice el plan deportivo ni el equilibrio del vestuario.

¿Podrá Boca convencer a Independiente Rivadavia y asegurar el retorno de Villa sin perder la cabeza en las cifras? El tiempo dirá si Arruabarrena es la llave que abra la puerta del nuevo Boca, y si Villa retorna para volver a ser protagonista en la altura de un campeonato argentino cada vez más exigente.