Un duelo intenso en Foxboro terminó con la victoria de Escocia gracias a un gol de John McGinn, en un partido marcado por dos posibles penales no señalados y la ausencia del VAR. Este artículo repasa lo ocurrido, el contexto histórico y lo que podría significar para ambos equipos.

Foxboro fue el escenario de un partido que prometía y cumplió con intensidad entre Haití y Escocia, dos equipos que volvían a la Copa del Mundo con ganas de dejar buena impresión.

La grada, con un buena presencia haitiana y un ambiente festivo en las tribunas, vivió un encuentro muy disputado, en el que Escocia salió desde el inicio como favorito para imponerse en su regreso a un Mundial tras 36 años.

La primera parte mostró a Escocia manejando la iniciativa, con Andrew Robertson buscando abrir la banda izquierda y Ben Doak intentando desbordes desde una posición casi de extremo.

Haití, por su parte, se organizó con un bloque corto y dos líneas de cuatro, buscando salir rápido a la contra y mantener el cero atrás. Los primeros acercamientos llegaron con un par de opciones escocesas: un derechazo de Doak que rozó el palo y una jugada en la que Che Adams tocó ligeramente una asistencia de Doak, obligando a una gran atajada de Placide.

En el minuto 28, la presión dio fruto para los británicos. Tras varios toques, McGinn remató un balón que dio en Bellegarde y acabó en el fondo de la red; el disparo dejó a Haití sin respuestas y dio la ventaja a Escocia, que celebró con euforia en un estadio que parecía rendirse ante el nuevo impulso europeo.

El gol dio paso a un Haití más ambicioso, que fue creciendo por las bandas gracias a la insistencia de Providence y a la amenaza constante de Isidor y Pierrot.

Sin embargo, la defensa escocesa mostró oficio y lograba contener los intentos haitianos, que exigían a Gunn para mantener la ventaja.

El segundo tiempo continuó con Haití proponiendo, pero sin la puntada final para igualar. Escocia, a su vez, apostó por el juego directo y trató de aprovechar la velocidad de Gannon-Doak para hacer daño, aunque las mejores ocasiones siguieron perteneciendo a los escoceses, más por control del tempo que por una profundidad desbordante.

A los 27 minutos de la segunda mitad, Haití solicitó un penal tras un disparo de Providence que rozó claramente en la mano de Grant Hanley. El árbitro Mustapha Ghorbal no señaló falta y, para rematar, Abdullah Al-Shehri, encargado del VAR, no consideró que existiera mérito para revisar la jugada.

Se repitió la historia seis minutos después, cuando Bellegarde volvió a pegarle al arco y la mano de Hanley volvió a estar en el centro de la controversia; otra revisión del VAR no llegó.

La contienda siguió con un Haití luchando por el empate y con Escocia manteniendo la ventaja, hasta el final. En los minutos finales, un choque entre Kenny McLean y Bryan Casimir dejó la posibilidad de una roja para el escocés, pero el VAR tampoco intervino para revertir la decisión del árbitro.

Con todo, el tiempo añadido no trajo cambios y Escocia se llevó tres puntos que la sitúan temporalmente en la cima del Grupo C, compartido con Brasil y Marruecos.

Más allá del resultado, el choque deja lecturas para Haití y Escocia. Haití demostró capacidad de generar juego y de incomodar a un rival de mayor pedigree, apoyándose en Bellegarde y Providence para empujar al equipo europeo; para Escocia, la propuesta se sostuvo en el equilibrio entre defensa y medio ataque, con McGinn como referencia en el último tramo.

Históricamente, para Escocia este triunfo supone volver a saborear una victoria mundialista después de Italia 90, cuando venció 2-1 a Suiza, y en ese sentido, ganar en 2026 es un guiño a un regreso que esperan consolidad.

Haití, que volvió a una Copa del Mundo tras décadas de ausencia (su último torneo fue en 1974), sale con la frente en alto, sabiendo que las pruebas seguirán en las próximas jornadas y que la competición no admite excusas: cada partido cuenta y la ausencia del VAR sigue siendo tema de conversación entre protagonistas y aficionados.

En lo que respecta a detalles del partido, los puntajes individuales reflejan una lucha pareja: McGinn abrió la cuenta para Escocia; Bellegarde y Providence, entre otros, ofrecieron un rendimiento notable para Haití; y el propio Hanley ocupó el centro de atención en dos jugadas polémicas por el contacto con la pelota.

Este martes, Foxboro dejó claro que en un Mundial cada detalle puede inclinar la balanza y que, mientras el VAR siga generando debate, las decisiones arbitrales serán tema de conversación para los próximos días de torneo.