La selección argentina inicia un proceso de renovación con la mirada puesta en el Mundial 2026, manteniendo la base campeona pero incorporando nuevos nombres y dejando fuera a veteranos que ya no figuran con la misma frecuencia.

Argentina, la selección que convirtió Qatar 2022 en un hito histórico, inició hace tiempo un proceso de renovación que no es tan profundo, porque la base campeona persiste pese a los cambios.

Con la mira puesta en el Mundial 2026, el cuerpo técnico que encabeza Lionel Scaloni ha ido ajustando la lista de convocados a medida que avanzan las competiciones y surge la necesidad de equilibrar experiencia y juventud.

A menos de cien días para el inicio del torneo, varios campeones del mundo ya no figuran con la misma regularidad en las convocatorias, y algunos nombres empiezan a asomar como apuestas para el futuro del equipo.

Algunas ausencias son naturales y se entienden por el desarrollo de carrera de cada jugador. Es el caso de Ángel Di María y Franco Armani, dos pilares del ciclo que decidieron dar un paso al costado tras la Copa América 2024, en la que Argentina volvió a levantar un título continental.

Di María, con una década de rendimiento estelar para la Albiceleste, dejó claro que su ciclo había llegado a su fin, y su lugar fue objeto de análisis entre quienes podrían alternar entre generaciones.

Armani, por su parte, disputó su último torneo con la selección en esa misma Copa América; la pugna por el arco quedó abierta, con Gerónimo Rulli emergiendo como una alternativa sólida para acompañar a una nueva generación de guardametas, y el tercer puesto en la rotación busca consolidarse.

Para el puesto de titular en la portería, hoy aparece como favorito Gerónimo Rulli como suplente principal, mientras que la pelea por ser tercer arquero aún está abierta entre opciones como Franco Armani y otros candidatos.

En ese marco, Juán Musso ha mostrado una ventaja frente a Walter Benítez y Facundo Cambeses, en un contexto que busca flexibilidad para cubrir distintas situaciones de partido y calendario.

El proceso de renovación también se apoya en el ascenso de jóvenes tras un ciclo exitoso en la Copa América 2024. El Papu Alejandro Gómez, pieza clave en los preparativos para el Mundial, no volvió a ser citado tras Qatar, y su ausencia se explica por un desgate físico y por circunstancias que lo alejaron de la consideración del cuerpo técnico.

En su lugar, emergen nombres como Nicolás González, que ya tenía experiencia internacional y se ha ganado la cotización para competir por un lugar entre los 26, además de haber pasado por momentos difíciles como una lesión.

En la defensa, Germán Pezzella continúa su proceso de recuperación de la lesión en el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, y su regreso está condicionado por la evolución clínica.

A su alrededor, defensas más jóvenes empiezan a ganar terreno: Leonardo Baleri, Facundo Medina y Marcos Senesi se presentan como opciones con proyección para el eje de la zaga, mientras que el lateral izquierdo atraviesa un periodo de revisión: Marcos Acuña alterna entre altibajos de forma y rendimiento, y Valentín Barco ha empezado a llamar la atención tras destacadas actuaciones en el continente europeo, con presencia en Racing de Estrasburgo.

En el apartado ofensivo también se nota la renovación. Ángel Correa dejó el Atlético de Madrid para probar suerte en el fútbol mexicano con Tigres UANL, un movimiento que lo aleja del foco principal de la Scaloneta.

En ese frente, aparecen nuevos candidatos para completar el trío atacante: José Manuel López, Juan Panichelli y Valentín Castellanos, entre otros nombres que buscan hacerse un lugar en la próxima convocatoria definitiva.

A la lista de cambios se suman casos de lesiones y de continuidad que obligan a pensar en alternativas. Juan Foyth, que había sido considerado por Scaloni, sufrió una rotura del tendón de Aquiles que lo dejó fuera de la escena por un tiempo; Valentín Carboni, convocado para la Copa América 2024, volvió a sufrir una rotura de ligamentos de rodilla, lo que lo obliga a recomenzar su proceso de desarrollo.

Con la base que dio la vuelta al mundo en 2022, la Scaloneta continúa su camino hacia una renovación gradual pero decidida. El objetivo es sostener un alto rendimiento y preservar la cultura de juego del equipo para afrontar el reto de defender la corona en el próximo Mundial, manteniendo el equilibrio entre experiencia y juventud y asegurando una transición ordenada que permita que las nuevas generaciones asuman responsabilidades sin perder la identidad de un grupo que se convirtió en referente del fútbol argentino en la última década.